El legado del reverendo Martin Luther King Jr. inspira a todas las personas que luchan por sus derechos pero especialmente a los inmigrantes y a los jóvenes “Soñadores o Dreamers”, para seguir adelante. Durante el gobierno del ex presidente Trump los derechos de muchas personas fueron atacados por las políticas segregacionistas, igual que ocurría en los años 60.

Según narra la historia, el 23 de agosto de 1963 se reunieron más de 250,000 personas en Washington D.C, y marcharon rumbo al Capitolio para apoyar la aprobación de leyes que garantizaran a cada americano la igualdad de sus derechos civiles. El Dr. Martin Luther King iba al frente de la histórica “Marcha en Washington”.

En todo el mundo y sobre todo en Estados Unidos se conmemora el 15 de enero a Martin Luther King, día de su cumpleaños. El gran líder que nació en Atlanta, Georgia, fue un hombre que luchó contra el racismo pero de forma pacífica, siempre con el lema de la no violencia y el respeto a los derechos de las personas.

El Dr. Martin Luther King fue un ministro y activista estadounidense, líder inigualable del movimiento de derechos civiles desde 1955 hasta su asesinato en 1968. Un líder de la iglesia afroestadounidense que hizo una labor importante al frente del movimiento por los derechos civiles para los afroestadounidenses, participó en muchas protestas no violentas contra la pobreza, segregación y la discriminación racial. Fue  condecorado con el Premio Nobel de la Paz.

Al igual que numerosas ciudades estadounidenses, en Washington DC se celebraron varias actividades, entre ellas un desfile de asociaciones civiles y una caminata por la paz para conmemorar cuando el 28 de agosto de 1963 más de un cuarto de millón de personas participaron en la histórica Marcha en Washington por el Trabajo y la Libertad, tras la que Luther King pronunció la histórica frase “I have a dream”, Tengo un sueño.

En ella participaron miembros de organizaciones de defensa de los derechos civiles así como víctimas de la violencia, entre ellas las madres que perdieron a sus niños por balas perdidas mientras jugaban en la calle, quienes han pedido sobre un estrado acciones más duras para el control de las armas.