Abril es el mes de la concientización contra el abuso infantil, un problema creciente en nuestra comunidad especialmente durante la pandemia. Cada año la policía investiga cientos de casos de abuso de menores, ya sea abuso sexual, verbal, físico o emocional. El abuso sexual de menores es un problema que no nos gusta hablar en la comunidad latina, pero es necesario encarar este crimen considerando que es uno de los peores crímenes de la humanidad.

Asimismo, entre los casos de violencia doméstica que se presentan en nuestra comunidad, el abuso sexual, especialmente en menores de edad, es uno de los menos reportados. Los padres debemos saber que es un crimen que deja graves secuelas y traumas en la vida del abusado, por lo tanto debemos aprender a denunciarlo. Así contribuimos para que este mal no continúe.

Es importante tener claro que el abuso sexual es algo difícil,  es un crimen que quita la seguridad de la persona, dejando severas secuelas, especialmente cuando sucede en menores, que por no recibir ayuda oportuna llevan ese trauma durante toda su vida, explicó la trabajadora asociada de salud mental de la organización “Infinite New Day”, Celia Laguna.

“Nosotros tenemos que entender es que el abuso sexual, es un acto realizado por personas sin el consentimiento de las víctimas; estos actos pueden variar desde toques no deseados hasta la penetración forzada de cualquier tipo”.

En entrevista para Alianza Metropolitan News, la especialista en estos temas, quien también es conductora del programa Familia Unida, nos enseña como reconocer, en nuestros hijos, si han sido víctimas de abuso y cómo prevenirlo. En primer lugar, debemos reconocer que muchas veces nuestro propio hogar o familia puede ser el lugar de la agresión.

“Algunas personas ven el abuso en sus propias familias mientras van creciendo y lo aprenden, otros son testigos; también existe un alto número de personas que tienen desórdenes en su sexualidad que les hace sentir placer al estar abusando de otra persona”, comentó.

Laguna deja en claro que el incesto (relación sexual entre familiares consanguíneos) se presenta de muchas maneras; hay niños que han visto como sus hermanos o hermanas han sido abusadas o son testigos de la intimidad que están teniendo sus padres, de esta manera lo pueden aprender y después lo manifiestan repitiéndolo con otros niños.

 ¿QUIEN ES AGRESOR?  

El agresor sexual puede ser cualquier persona, desde un adulto y respetable ciudadano hasta un cuidador, en algunos casos es difícil reconocerlo; normalmente el abusador siempre está cerca de la familia, por lo tanto no debemos confiar en ninguna persona.

“En ocasiones nos dejamos llevar porque la comadre o la amiga me dice, mira allí te van a cobrar menos por cuidar a tu niño, pero no sabemos qué tipo de personas trabajan o viven allí”, explicó.

Recalcó que un abuso sexual se produce cuando tocan tu cuerpo de una manera inapropiada que te hace sentir incómoda. Cuando te fuerzan a hacer actos que tú no quieres hacer, cuando te muestran pornografía que tú no quieres ver, cuando te fuerzan a tener sexo fuera de tu consentimiento. No necesariamente debe haber una penetración.

“Todas estas situaciones deben ser reportadas a instituciones y personas que te pueden ayudar a salir adelante, se puede aprender a tener control de todos esos síntomas que se presentan. Se puede aprender a vivir con ellos, pero con mucha ayuda psicológica”, asegura.

CÓMO PREVENIR  

La también experta en armonía familiar, Celia Laguna, nos recomienda para evitar una agresión sexual conversar con nuestros hijos, brindarles educación sexual desde pequeños. Es importante explicarles sobre el pudor, respeto mutuo entre hermanos. Pero sobre todo debemos entender que cuando un abuso ocurre dentro de la familia tiene consecuencias graves que pueden llegar hasta la separación entre los hermanos.

“Es importante enseñar al niño los nombres de las partes del cuerpo como son, no poner calificativos que nos parecen graciosos, mientras más claro seamos, el niño va educándose con el nombre correcto de las partes de su cuerpo”, complementó.

Otra de las recomendaciones es no centrarnos solamente en las personas desconocidas, como posibles agresores, debemos enseñar al niño, niña o adolescente lo que es bueno y lo que es malo sobre los contactos físicos; que caricias son permitidas y cuales no; juegos que se pueden hacer y cuáles no. Hacerle saber a nuestros hijos que por más confianza que tengan con las personas tienen derecho a tomar decisiones respecto a su cuerpo.

También debemos asegurarnos que entiendan que entre adultos y niños debe haber un respeto mutuo; el ir al baño es personal, enseñarles a no depender de alguien sobre todo cuando se trata de la higiene de su cuerpo.

“Brindando esta información ayuda también que no expongamos a los niños a qué otras personas les estén tocando. Enseñar al niño lo que son secretos buenos, como no decir nada para dar una sorpresa sobre una fiesta, y los secretos que no son buenos, los cuales no se deben guardar jamás”, aseveró.

Continúa recomendando confiar en nuestros instintos, muchas personas a veces no quedan a gusto cuando dejan a los niños con cuidadores en determinadas casas, si es así, es bueno buscar otra. De esta manera podemos prevenir la agresión.

“Cuando hay un abuso infantil no todos lo hablan, muchos lo callan, a nuestra organización han llegado personas adultas, incluso abuelas, que nunca han hablado del abuso que sufrieron de pequeños, aquí lo hablan por primera vez; además hablan de tantos problemas que sufrieron emocionalmente como consecuencia de lo vivido en la niñez”, narra.

SECUELAS DE UN ABUSO  

Ante la pregunta, ¿Cuáles son las secuelas que deja un abuso sexual en una víctima?, la también experta en educación y asesoramiento para víctimas de abuso físico, no dudó en reconocer que estas son desastrosas, provocan desórdenes emocionales que se manifiestan tarde o temprano según el grado de agresión. Además provocan ansiedad con ataques de pánico, depresión severa, baja autoestima, delirios, dolores de cabeza, llegando incluso a aislarse.

“Las víctimas ya no gozan del día, de la comida, de compartir y socializar con otras personas, se siente sucia, fea, la persona siente mucha inseguridad y presenta un estado de ánimo cambiante. En su interior al mismo tiempo siente coraje, ira, odio y deseos de autoagresión”, finalizó. 

Las personas que necesiten pedir ayudao consulta por favor llame al 1 (800) 799-7233. Hay operadoras en todos los idiomas.

Este artículo es parte del proyecto periodístico sobre la Violencia Doméstica en la comunidad latina y cuenta con el apoyo y generosidad de Blue Shield of California Foundation.