Forzados a dejar su país o a vivir bajo las bombas, víctimas de ataques, violencia y con un futuro totalmente incierto; los niños y las mujeres de Ucrania viven un auténtico drama como consecuencia de la guerra, según denuncian las  agencias de Naciones Unidas.

Unicef y ONU Mujeres dibujaron ante el Consejo de Seguridad de la ONU un panorama desolador para las familias ucranianas, con el ataque de la pasada semana contra la estación de la ciudad de Kramatorsk, en el que murieron decenas de civiles que esperaban para ser evacuados, como símbolo.

“El ataque contra la estación de Kramatorsk fue inadmisible, pero es sólo una de las muchas ocasiones en esta guerra en las que hemos visto un desprecio descarado de las vidas civiles y de la ley humanitaria internacional”, dijo el director de Programas de Emergencia de Unicef, Manuel Fontaine.

El responsable de la agencia de la ONU para la infancia intervino en una reunión del Consejo de Seguridad dedicada en exclusiva al impacto que la invasión rusa está teniendo en mujeres y niños.

Fontaine, que la semana pasada regresó de una visita a Ucrania, aseguró que “en 31 años como (trabajador) humanitario, pocas veces había visto tanto daño causado en tan poco tiempo”.

Hasta ahora, la ONU ha confirmado que 142 niños han muerto y 229 han resultado heridos en la guerra, pero avisa de que las cifras reales son sin duda mucho mayores.

En sólo seis semanas, casi dos tercios de los niños ucranianos han resultado desplazados, dejando atrás sus hogares, escuelas y, a menudo, a sus propios familiares, recordó Fontaine.

De los alrededor de 3,2 millones de menores ucranianos que continúan en sus casas, se estima que casi la mitad pueden estar en riesgo de no tener comida suficiente y muchos de ellos no tienen ahora mismo acceso a agua potable o lo tienen de forma muy limitada, explicó.

La abundante presencia de restos de municiones y explosivos plantea además una gran amenaza a largo plazo para los niños, que también se están viendo perjudicados por un frenazo en seco a su educación.

Fontaine expresó especial preocupación por los menores que han sido evacuados de zonas de combates sin sus familias y que se enfrentan a un alto riesgo de “violencia, abuso, explotación o a ser víctima de tráfico”.

“Las mujeres se enfrentan a riesgos similares. Estamos extremadamente preocupados por el creciente número de informes de violencia sexual y otras formas de violencia de género”, señaló.

Al respecto, la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, dijo que se están recibiendo cada vez más denuncias de violaciones y otros abusos.

“La combinación de desplazamientos masivos con una gran presencia de reclutas y mercenarios, y la brutalidad mostrada contra los civiles ucranianos, ha hecho saltar todas las alarmas”, señaló Bahous.

Varios países del Consejo de Seguridad subrayaron la importancia de lograr un alto el fuego cuanto antes para detener todo este sufrimiento y, a la vez, recalcaron la importancia de recopilar pruebas sobre todos los abusos cometidos durante el conflicto para asegurar que no haya impunidad.

Por su parte, Rusia dedicó la mayor parte de su intervención en el debate a insistir en que el bombardeo de Kramatorsk fue responsabilidad de fuerzas ucranianas y que éste y otros ataques contra civiles son acciones de “falsa bandera” para tratar de desacreditar a las tropas rusas.

El representante adjunto ruso, Dmitry Polyanskiy, aseguró que se preparan otras operaciones de este tipo en varias zonas del país como Odesa y que hay una campaña de “propaganda” por parte de los “nazis ucranianos” respaldada por potencias occidentales con la “clara intención de presentar a los soldados rusos como sádicos y violadores”.