Una nave espacial estadounidense aterrizó en la superficie lunar, marcando el primer aterrizaje tripulado en la Luna en más de 50 años. Este hito se logró mediante el módulo Odiseo, fabricado por la empresa privada Intuitive Machines, convirtiéndose así en la primera nave espacial fabricada por una empresa privada en llegar a la Luna.
Después de un viaje de más de un millón de kilómetros, el módulo Odiseo completó con éxito su aterrizaje en la ribera del cráter Malapert A. Este sitio de aterrizaje se encuentra aproximadamente a unos 300 kilómetros del polo sur lunar. Hubo algunos ajustes en la hora de llegada previamente planeada, pero el aterrizaje se realizó con éxito.
Este evento marca un hito importante en la exploración espacial, ya que demuestra la capacidad de las empresas privadas para participar en misiones espaciales de gran envergadura, en este caso, el retorno tripulado a la Luna.
«Houston, Odiseo ha encontrado su nuevo hogar», confirmó el director de la misión, Timothy Crain, tras unos minutos en los que se perdió la comunicación y los controladores no recibían una señal por parte de la nave.
«Hoy, por primera vez en más de medio siglo, Estados Unidos ha regresado a la Luna», dijo el administrador de la NASA, Bill Nelson, poco después de comprobado el descenso de Odiseo.
El proceso de aterrizaje no estuvo exento de contratiempos. Según se informó durante la transmisión, la herramienta de Intuitive Machines que iba a ser usada como orientación durante el descenso no funcionó y la compañía se vio obligada a usar un instrumento de la NASA.
La agencia espacial estadounidense ha desembolsado 118 millones de dólares por el transporte de instrumentos científicos y tecnológicos contenidos en seis cargas útiles, las cuales forman parte de las doce cargas que en total lleva en su interior el módulo de la serie Nova-C de la compañía.
La nave de 4,3 metros de altura y 675 kilos de peso, despegó en el carenado de un cohete Falcon 9 de la firma Space X la madrugada del pasado 15 de febrero desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, desde donde emprendió un viaje de casi siete días.
El miércoles Odiseo efectuó con éxito una inserción en la órbita lunar y se mantuvo a unos 90 kilómetros de altura, en la que permaneció hasta el descenso de hoy, no sin antes compartir una imagen del cráter Bel’kovich K, «en las tierras altas ecuatoriales del norte de la Luna», como señaló Intuitive Machines.
Para el proceso de aterrizaje, que le demandó cerca de una hora, Odiseo necesitó encender por unos diez minutos su motor principal, que utiliza oxígeno líquido y propulsores de metano, y girar a fin de ponerse en posición vertical para posarse sobre seis patas.
Odiseo, además de los instrumentos de la NASA, lleva consigo encargos de clientes particulares, entre ellos la firma de ropa y accesorios deportivos Columbia, que testará material aislante, y el artista plástico Jeff Koons, quien ha puesto en la nave 125 diminutas esculturas de las fases lunares.
Entre la variedad instrumentos de la NASA que transporta Odiseo, figuran algunos para una mejor medición del combustible, así como cámaras para capturar sonido e imágenes fijas de la columna de polvo producida por el módulo cuando comienza su descenso a la superficie lunar.
El área donde el módulo ha aterrizado es una de las trece regiones candidatas para el alunizaje de la misión tripulada Artemis III de la NASA, prevista para septiembre de 2026. (Con información de EFE)

