En el condado de Santa Clara, aproximadamente 1,000 niños y jóvenes bajo el sistema de cuidado de crianza enfrentan desafíos significativos debido a su historia de abuso y abandono. Las secuelas de estos abusos pueden afectar gravemente su bienestar emocional y físico.

Estos sobrevivientes a la violencia doméstica, con edades que van desde los 2 hasta los 17 años, merecen familias que les brinden amor, seguridad y la posibilidad de una vida próspera y diferente.

El estado de California ofrece apoyo financiero a los padres de crianza, que oscila entre $1,000 y $2,600 al mes según las necesidades del niño. Algunos requieren cuidados especiales y terapias inmediatas debido a los traumas que han sufrido.

En este sentido, California se destaca como uno de los estados que ofrece mayores incentivos financieros a las familias de acogida, con el objetivo de garantizar que los niños reciban el apoyo necesario para su desarrollo.

El cuidado de crianza es una responsabilidad compartida por la comunidad, y cada niño merece una familia que le brinde un entorno seguro y afectuoso. En caso de ser lo contrario el menor será retirado de su hogar y colocado en otro entorno más seguro.

Celia Laguna, especialista en salud mental, en una entrevista para Alianza Metropolitan News, subraya que la violencia doméstica no es un problema simple. Puede incluir abuso físico, verbal, sexual y negligencia grave, lo que deja a los niños en situaciones vulnerables.

Mencionó que, en ocasiones, algunos padres tienen derecho a visitas supervisadas con sus hijos, mientras que otros no, dependiendo de la gravedad de cada caso. Además, resaltó la importancia de que los padres estén atentos durante estas visitas y observen cómo se está cuidando a su hijo en el sistema de acogida.

Laguna enfatizó la complejidad y seriedad de la violencia doméstica y el papel que juegan los reportes y la supervisión en la protección de los niños que se encuentran en situaciones vulnerables.

TRAUMAS PROFUNDOS

Respecto a los traumas que sufren los niños retirados de sus hogares, Laguna asegura que pueden sufrir traumas profundos debido tanto a la separación de sus padres como al abuso vivido. Para ayudarles, los trabajadores sociales se esfuerzan por brindarles acceso inmediato a servicios de terapia, ajustados a la gravedad del trauma que cada niño ha sufrido.

“Tenemos la obligación de supervisar y monitorear a los niños mientras están bajo el cuidado de padres adoptivos temporales. Aunque muchas personas se ofrecen para ser padres de acogida, no todos cumplen con los requisitos establecidos, lo que puede llevar a que se les retire la licencia para cuidar a los niños”, afirmó.

También considera que en algunos casos, sacar a los niños de sus hogares puede ser beneficioso, pero para otros, el trauma persiste. Sin embargo, cuando los padres biológicos asisten a clases y se preparan adecuadamente para recibir a sus hijos de vuelta, los niños pueden regresar a un entorno familiar más seguro y saludable.

Este proceso de reunificación familiar, junto con la ayuda profesional, puede ser crucial para sanar los traumas que han sufrido tanto los niños como sus padres, ayudando a reconstruir la vida familiar de manera positiva.

TERAPIAS DE APOYO

Tratando de explorar soluciones y brindar apoyo a las víctimas, consultamos a Celia Laguna, acerca de las posibilidades de recuperación que puede tener un menor que ha sido abusado. Explica que se producen muchos traumas en la separación de la familia y por el abuso mismo, por lo que se recomienda que estos niños inmediatamente participen en servicios de terapia.

“Es importante brindar amor y cariño a los niños, ya que ellos representan el futuro de la sociedad. Es fundamental asegurar que crezcan en entornos saludables para ser adultos productivos y felices, en lugar de tener una infancia marcada por la hostilidad y el abuso”, aseguró.

En otro momento de la entrevista, Laguna expresa tristeza por el hecho de que el abuso infantil es un problema generalizado, que «les quita la sonrisa» a los niños. Resaltando la necesidad de que hayan personas atentas a su bienestar, para protegerlos.

“Tenemos que ser conscientes que los niños necesitan mucho amor, mucho cariño, y que tenemos que trabajar para que crezcan siendo productivos para la sociedad y tengan una infancia feliz, y no una infancia hostil, con mucha tristeza, porque en realidad les quitamos esa sonrisa de sus rostros”, resaltó.

Finalmente, Laguna sugiere que, aunque parezca difícil, es posible acabar con la violencia doméstica. Con amor, apoyo y supervisión, se puede evitar que los niños abusados carguen con secuelas a la adultez y repetir el ciclo de violencia.

Este artículo forma parte de un proyecto periodístico sobre la violencia doméstica en la comunidad latina y cuenta con el respaldo y generosidad de la Blue Shield of California Foundation.