Vecinos y expertos cuestionan un proyecto de Google que demandaría suficiente electricidad para abastecer a 250 mil hogares. La empresa insiste en que será un laboratorio de investigación, mientras crecen las dudas sobre su verdadero propósito.

Google, una de las compañías tecnológicas más influyentes del mundo, enfrenta cuestionamientos por un ambicioso proyecto que, según organizaciones comunitarias y especialistas, tendría todas las características de un gigantesco centro de datos, aunque oficialmente la empresa lo presenta como un complejo de investigación y desarrollo (I+D).

Para los residentes, activistas ambientales y expertos en infraestructura tecnológica, la forma en que el proyecto ha sido descrito podría determinar el nivel de supervisión pública, el tipo de permisos requeridos y el grado de transparencia con el que se informa a la comunidad sobre un desarrollo que podría tener importantes repercusiones ambientales y energéticas.

Un proyecto de enormes dimensiones

La propuesta contempla la demolición de un almacén y un estacionamiento ubicados en los números 5079 y 5087 de Disk Drive, en el norte de San José, para construir hasta tres edificios destinados, según Google, a labores de investigación y desarrollo.

El complejo tendría cerca de 483 mil pies cuadrados de construcción e incluiría una infraestructura eléctrica de gran capacidad, entre ella una subestación, una estación de conmutación, tres transformadores, múltiples áreas para generadores eléctricos y sistemas de enfriamiento industrial.

Lo que más ha llamado la atención es la demanda energética prevista para la instalación: 250 megavatios, una capacidad suficiente para abastecer simultáneamente a aproximadamente 250 mil viviendas, una cifra extraordinariamente alta para un edificio clasificado como laboratorio de investigación.

Aunque el proyecto todavía se encuentra en las primeras etapas del proceso de revisión municipal, el tamaño de la infraestructura ha despertado interrogantes entre especialistas en ingeniería, organizaciones ambientales y residentes del área.

«Lo están ocultando»

Una de las voces más críticas ha sido Kelly Abreu, ingeniera y cofundadora de la organización ambiental Mission Peak Conservancy.

Según Abreu, los planos arquitectónicos muestran características propias de un centro de datos y no de un laboratorio convencional de investigación.

Según la especialista le preocupa el etiquetado erróneo. En su opinión, utilizar el término «investigación y desarrollo» podría reducir el rechazo que normalmente generan los centros de datos debido a su enorme consumo de electricidad, agua y recursos naturales.

La ingeniera explicó que un laboratorio tradicional de I+D normalmente alberga espacios para experimentación científica, salas blancas, laboratorios químicos y áreas de pruebas tecnológicas.

Por el contrario, señaló que las instalaciones propuestas incluyen filas de infraestructura informática, grandes sistemas de enfriamiento y una potencia eléctrica muy superior a la que requieren este tipo de laboratorios.

Explicó que cuando uno observa el diseño del edificio, no ve un laboratorio de investigación. Lo que se ve son filas de hardware informático.

Google rechaza las acusaciones

Google ha negado de forma reiterada que el proyecto corresponda a un centro de datos. La empresa explicó que la instalación estará dedicada exclusivamente al desarrollo interno de nuevas tecnologías relacionadas con sus procesadores y chips informáticos, sin ofrecer servicios de almacenamiento o procesamiento para clientes externos.

De acuerdo con un portavoz de la compañía, precisamente esa diferencia hace que el proyecto no deba clasificarse como un centro de datos tradicional.

Asimismo, Google sostiene que el complejo no contará con los sistemas estándar de respaldo eléctrico que requieren los centros de datos comerciales, ya que su funcionamiento no dependerá de mantener servicios activos para terceros las 24 horas del día.

La empresa también indicó que está solicitando permisos municipales correspondientes a instalaciones de investigación y desarrollo, y no los permisos especiales que exige la normativa para los centros de datos.

Expertos mantienen sus dudas

Pese a las explicaciones de Google, el profesor de ingeniería eléctrica de la Universidad de California en Riverside y especialista en inteligencia artificial, Shaolei Ren, considera que la infraestructura propuesta resulta muy difícil de justificar únicamente como un laboratorio de investigación.

Según explicó, instalaciones de I+D convencionales normalmente no necesitan enormes torres de refrigeración, subestaciones eléctricas de esa magnitud, patios completos para generadores ni grandes configuraciones de servidores.

Ren considera que únicamente un proyecto relacionado con entrenamiento intensivo de inteligencia artificial podría justificar una infraestructura semejante y contar con una subestación de 250 megavatios que podría abastecer una ciudad de tamaño mediano.

En su opinión, si toda esa capacidad energética estuviera destinada al proyecto, la instalación sería una de las más grandes de California.

Crecimiento de la inteligencia artificial impulsa nuevos centros de datos

La expansión acelerada de la inteligencia artificial está generando una carrera mundial por construir nuevos centros de datos capaces de procesar enormes cantidades de información.

Empresas como Google, Microsoft, Meta, Amazon y OpenAI están incrementando significativamente sus inversiones en infraestructura informática para entrenar modelos de IA cada vez más potentes.

Los principales cuestionamientos se centran en el enorme consumo de electricidad, la utilización intensiva de agua para refrigeración y el impacto ambiental derivado de estas instalaciones.

Durante una reunión comunitaria realizada en mayo, representantes de Google aseguraron que el proyecto utilizaría agua reciclada proveniente de los humedales cercanos y operaría principalmente con energía libre de carbono.

Aunque estas medidas buscan reducir el impacto ambiental, organizaciones comunitarias sostienen que aún existen muchas preguntas sin responder sobre el funcionamiento real de las instalaciones.

Experiencias que preocupan a otras comunidades

Las preocupaciones de los residentes del norte de San José no surgen de la nada. En distintos estados del país ya se han documentado conflictos relacionados con grandes centros de datos. En algunos condados del estado de Georgia, comunidades denunciaron alteraciones en la calidad del agua tras la construcción de instalaciones tecnológicas de gran escala.

Mientras tanto, en California, varias ciudades han decidido actuar preventivamente.

Monterey Park aprobó recientemente la primera prohibición permanente del país para nuevos centros de datos, mientras que Montebello, Baldwin Park y El Monte adoptaron moratorias temporales para estudiar mejor sus posibles impactos.

Estos antecedentes han fortalecido la preocupación de quienes consideran que San José debe evaluar cuidadosamente el crecimiento de este tipo de infraestructura.

San José apuesta por convertirse en capital mundial de la IA

A pesar de las críticas, San José continúa impulsando una estrategia para consolidarse como uno de los principales polos de inteligencia artificial del mundo.

El año pasado la ciudad anunció una alianza con PG&E destinada a facilitar el suministro eléctrico para grandes proyectos tecnológicos de alto consumo energético.

Actualmente funcionan alrededor de 20 centros de datos dentro de la ciudad.

Además, otros seis están en construcción y cinco más permanecen en proceso de revisión para obtener las autorizaciones municipales correspondientes.

Para muchos líderes económicos, esta infraestructura resulta indispensable para mantener la competitividad de Silicon Valley en la nueva economía impulsada por la inteligencia artificial.

Sin embargo, organizaciones vecinales advierten que ese desarrollo no debe realizarse sacrificando la salud ambiental ni la calidad de vida de las comunidades más vulnerables.

Alviso exige transparencia

Uno de los sectores más preocupados es la comunidad de Alviso, históricamente afectada por contaminación industrial y desigualdades ambientales.

Marcos Espinoza, presidente de la organización Alviso in Action, considera que la falta de claridad en torno al proyecto representa una falta de respeto hacia una comunidad mayoritariamente latina que durante décadas ha soportado una carga ambiental desproporcionada.

Espinoza sostiene que, si realmente se trata de un centro de datos, la empresa debería reconocerlo públicamente desde el inicio del proceso.

El papel del Ayuntamiento

El concejal David Cohen, representante del Distrito 4, donde se ubica el proyecto, dijo que el debate sobre si la instalación debe llamarse laboratorio o centro de datos no constituye el aspecto más importante.

Su principal preocupación consiste en garantizar que el suministro eléctrico, el sistema de refrigeración y el uso de agua reciclada no generen impactos negativos para los vecinos.

Mientras tanto, la ciudad informó que no prevé elaborar un nuevo Informe de Impacto Ambiental completo para este proyecto.

En cambio, utilizará estudios ambientales realizados previamente bajo la Ley de Calidad Ambiental de California (CEQA) correspondientes a los años 2000 y 2013.

Las autoridades municipales consideran que la información presentada por Google no justifica una nueva evaluación ambiental integral.

La decisión final del Ayuntamiento de San José no solo definirá el futuro de este proyecto, sino que podría sentar un precedente sobre cómo la ciudad regulará la próxima generación de infraestructura tecnológica en la era de la inteligencia artificial.