La carrera por uno de los cargos más sensibles del condado de Santa Clara se ha convertido en un escenario de debate humano y social que va más allá de la política tradicional. Rishi Kumar, exconcejal de Saratoga y candidato a asesor del condado, ha puesto sobre la mesa una promesa que ha despertado esperanza en miles de adultos mayores y, al mismo tiempo, fuertes críticas en los círculos políticos: eximir del pago de impuestos a la propiedad a los residentes mayores de 60 años. 

La propuesta surge en un contexto especial. Tras la renuncia de Larry Stone, quien ocupó el puesto durante tres décadas, el condado se encamina a una segunda vuelta electoral el 30 de diciembre. Kumar se enfrentará a la actual asesora adjunta y vicealcaldesa de Los Altos, Neysa Fligor, quien obtuvo una ventaja inicial del 37% en las elecciones especiales del 4 de noviembre, aunque insuficiente para evitar el balotaje. 

En ese escenario, Kumar ha decidido apostar por una idea que toca una fibra especialmente sensible: el derecho de las personas mayores a permanecer en sus hogares.

La esencia humana de la propuesta se resume en una frase: “que la abuela se quede en su casa”. Esa fue la inspiración original de la Proposición 13, aprobada en 1978, que limitó los incrementos del valor catastral de una propiedad. Kumar propone ir más allá y enmendar esa legislación para permitir que los adultos mayores de 60 años queden exentos del pago del impuesto predial. 

Ante las críticas que aseguran que la medida excede sus atribuciones, el candidato aclaró que su objetivo es promover una iniciativa estatal que sea sometida al voto popular.

“Mi campaña ha recibido todo tipo de acusaciones por esta propuesta”, declaró Kumar, defendiendo que su intención no es engañar a los votantes, sino abrir un debate que ya no puede seguir postergándose. Su discurso ha encontrado eco en cientos de mensajes de personas mayores que describen la ansiedad de vivir con el temor constante de perder su hogar por no poder afrontar impuestos cada vez más altos. 

“Muchas personas mayores pasan apuros cuando no tienen una fuente de ingresos. Intentan sobrevivir”, aseguró el candidato, recordando su experiencia recaudando fondos para servicios destinados a esta población vulnerable.

Las críticas han sido igual de contundentes. Larry Stone, su antiguo predecesor, calificó la iniciativa de “ilegal” y la tildó de promesa irresponsable. Para Stone, la oficina del asesor debe mantenerse al margen de la política, porque su función es estrictamente técnica: determinar el valor justo de mercado de las propiedades. “Si la gente no confiara en la imparcialidad de ese trabajo, el sistema colapsaría”, advirtió.

Expertos como Darien Shansky, profesor de la Universidad de California en Davis, añadieron una dimensión práctica al debate. Recordaron que una iniciativa estatal necesitaría cerca de 900,000 firmas y una campaña a gran escala, una tarea monumental que requeriría un equilibrio delicado entre la función técnica del cargo y el activismo político.

Sin embargo, la propuesta de Kumar ha conseguido algo que va más allá de lo electoral: ha puesto en evidencia la angustia silenciosa de miles de familias. En un condado donde el valor de las viviendas se ha disparado por la presión del mercado tecnológico, muchos adultos mayores viven con el dilema de vender la casa donde construyeron su vida o endeudarse para poder enfrentar las cargas fiscales. En ese contexto, la promesa de alivio tributario se percibe como un acto de justicia social más que como una maniobra política.

El debate también ha dividido a los partidos. Mientras el Partido Libertario local ha saludado la intención de reducir la carga fiscal, el Partido Republicano ha recibido la idea con cautela. Su presidente advirtió que la popularidad de la propuesta no garantiza que el estado autorice el cambio legal necesario.

Kumar ha insistido en que su plan no afectaría la financiación de servicios esenciales como escuelas, bibliotecas y parques, y ha trasladado la responsabilidad de ajustar los presupuestos a los gobiernos locales. Para sus críticos, en cambio, los adultos mayores ya cuentan con ventajas fiscales significativas y no serían el grupo que más necesita una exención. Para sus seguidores, la propuesta representa algo mucho más profundo: la posibilidad de envejecer con dignidad, sin el miedo de perder el techo que simboliza toda una vida de esfuerzo.