Los asilos de ancianos son el epicentro de la pandemia

Por Pamela Cordova

Alianza News

El mejor consejo es sacar de los “Hogares” de ancianos a sus familiares y llevárselos a sus casas. Según los expertos, en los asilos de ancianos hay negligencia y se está arriesgando la salud de las personas más vulnerables. Cifras alarmantes demuestran el peligro, se han producido más de 43,000 muertes y 210,000 infecciones en centros de atención a largo plazo, lo que representa aproximadamente el 40 por ciento de los que han fallecido como consecuencia del COVID-19.

Las personas de 65 años o más tienen un mayor riesgo de contraer el Coronavirus. Asimismo, las personas que tienen enfermedades cardíacas, diabetes, enfermedades renales y respiratorias. Ambos grupos conforman una gran parte de los 1.3 millones de residentes de los hogares de ancianos del país. Esa concentración es una de las tantas causas de que una de cada cinco muertes por coronavirus en los Estados Unidos se ha producido en los asilos de ancianos.

Sumado a ello, es la negligencia que existe en los hogares de ancianos donde se propaga con mayor rapidez el virus. Puede nombrarse la escasez de pruebas de detección de coronavirus; la falta de acceso a equipos de protección personal como las mascarillas y uniformes; el contacto físico frecuente entre los residentes y el personal. De la misma forma, la escasez de personal, empleados que trabajan en varios centros o tienen un segundo trabajo, lo que aumenta las posibilidades de exposición; problemas con el control de infecciones antes del coronavirus y residentes que comparten habitaciones.

La cruda realidad es que el coronavirus se ha extendido e incrementado en los asilos de ancianos. Ethnic Media Services presentó una teleconferencia referente a este importante tema con doctores, líderes y periodistas.

“En los últimos 20 años los asilos de los ancianos han tenido problemas en la calidad del cuidado de sus pacientes. El 63% de ellos registra violaciones de control de infecciones. El 70% son negocios con fines de lucro, tienen poco personal y con bajos salarios” expresó la doctora Charlene Harrington, profesora de sociología de la Universidad de California.

Además, en la opinión de la experta, se demoró mucho tiempo para reportar lo que estaba pasando en los asilos de ancianos. Los afectados son las minorías de bajos recursos. El personal de salud recibe recibe poco salario, muchos tienen 2 trabajos y con ello tienen doble riesgo de contraer el virus y transmitirlo en los hogares de ancianos. El contagio se incrementa porque no se realizan suficientes pruebas para detectar el virus.

Por su parte, la doctora Farida Sohrabji, jefa del Departamento de Neurociencia de la Escuela de Medicina de Texas, comentó que “el aislamiento como resultado del COVID-19 puede producir ataques al corazón, derrames cerebrales y depresión en los ancianos. Las personas ancianas sufren de depresión por el temor de contagiarse del virus en medio del aislamiento. No se pueden comunicar con su familia. Todo eso incrementa el riesgo de su salud mental y su sistema inmune. Todo influye, las regulaciones de las visitas, el miedo a contagiarse, todo puede contribuir a tener enfermedades mentales”.

El doctor Fernando Torres Gil, director del Centro de Investigación de Asuntos Públicos de la Universidad de los Ángeles, dijo: “Desde hace muchas décadas en este país hay disparidad en el acceso a la salud pública. Se tienen que cambiar las leyes. Las disparidades sociales y económicas ponen en riesgo a las personas por su raza y edad. Se necesita un cambio cuando se trata la atención de salud”. También, reveló que varios hospitales discriminaron a los ancianos porque dieron a los jóvenes los ventiladores, pensando que podrían vivir más que las personas ancianas. “Es importante que no haya discriminación por la edad y enfermedades, es necesario enfocar este problema y tener mejor calidad de atención. Se tiene que tener un compromiso federal para ampliar la atención en la comunidad”, exhortó el doctor Torres Gil, quien también es easesor del Plan Maestro para los ancianos del gobernador Gavin Newsom.

Para Erika Hartman, directora del Centro de Mujeres de Los Ángeles, dice que con la pandemia se han incrementado los casos de violencia doméstica, muchas mujeres salen de sus hogares a buscar otros refugios y están siendo impactadas por el desempleo.

La regulación de los hogares de ancianos está a cargo del Gobierno federal, específicamente de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), en colaboración con los estados. Las agencias estatales de evaluación llevan a cabo inspecciones de hogares de ancianos en nombre de los CMS para verificar que cumplen con las leyes y normas federales en áreas tales como dotación de personal, higiene, mantenimiento de registros y cuidado y supervisión de los residentes. Los establecimientos se deben considerar en cumplimiento de las normativas para que los CMS los certifiquen y puedan recibir pagos de Medicare y Medicaid. Los evaluadores estatales también aseguran el cumplimiento de las leyes estatales, que con frecuencia van más allá de los requisitos federales.

Las CMS propusieron revertir algunas reglamentaciones en los hogares de ancianos. Las propuestas, que aún no se han concretado, incluyen flexibilizar las reglas para documentar quejas e investigaciones; requerir que los establecimientos determinen las necesidades de personal y recursos cada dos años en vez de hacerlo cada año, y permitir que utilicen consultores para la prevención de infecciones en vez de contratar al menos un miembro del personal a tiempo parcial para ese fin.