Un cambio técnico, pero con impacto directo en el bolsillo de cientos de trabajadores. El Concejo Municipal de San José aprobó por unanimidad una modificación a su política de “salario digno”, una medida que busca corregir errores en la fórmula utilizada durante años y que había frenado el incremento salarial de algunos de los empleados peor remunerados de la ciudad.

La decisión llega después de un año particularmente crítico: en 2025, estos trabajadores no recibieron ningún aumento, pese al constante incremento del costo de vida en la región. Ahora, con la nueva metodología, se espera un reajuste que podría traducirse en aproximadamente un dólar adicional por hora en la próxima actualización salarial, prevista para el 1 de julio.

¿Quiénes serán los beneficiados?

El aumento impactará principalmente a trabajadores contratados indirectamente por la ciudad a través de empresas de servicios. Se trata de empleados que desempeñan labores esenciales, muchas veces invisibles, como:

  • Mantenimiento de instalaciones
  • Limpieza y servicios de conserjería
  • Seguridad privada
  • Reparación automotriz
  • Servicios de alimentación
  • Control de plagas
  • Gestión de estacionamientos

Estos trabajadores dependen de contratos municipales que, bajo la política de salario digno vigente desde 1998, deben garantizar ingresos acordes al costo de vida en San José. Sin embargo, una fórmula defectuosa había impedido que esos salarios se ajustaran correctamente durante años.

Un problema que golpea a los más vulnerables

El impacto no ha sido menor. Mientras los precios de bienes esenciales en el Área de la Bahía aumentaron cerca de un 20% en los últimos seis años, el salario digno en San José solo creció un 14.7%, alcanzando actualmente los 26.73 dólares por hora sin beneficios de salud.

Para quienes viven al día, esa diferencia ha significado decisiones difíciles: pagar alquiler o cubrir alimentación, transporte o atención médica.

“Es un resultado positivo para familias que realmente están luchando en este momento”, señaló Jean Cohen, representante del South Bay Labor Council, destacando el alivio que representa esta corrección.

Qué cambia con la nueva fórmula

El problema radicaba en el uso de datos de un proveedor externo que modificó su metodología sin suficiente claridad, generando inconsistencias en el cálculo del salario digno. Ante ello, la ciudad optó por un enfoque más transparente: utilizar el índice de precios al consumidor (CPI) del gobierno federal para el Área de la Bahía, una referencia más estable para medir la inflación.

El ajuste no incluye pagos retroactivos por los años en los que los salarios quedaron rezagados, pero sí busca “reiniciar” el sistema para evitar nuevas distorsiones.

No todos verán cambios inmediatos

Las autoridades señalaron que algunos de los contratos más grandes de la ciudad, como los de limpieza y seguridad, ya pagan por encima del nuevo umbral, por lo que esos trabajadores no verán incrementos inmediatos.

Sin embargo, el cambio sí beneficiará a quienes se encuentran en la base de la escala salarial, donde cada dólar adicional puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida.

Una deuda pendiente: trabajadores del aeropuerto

Durante el debate, defensores laborales advirtieron que aún persisten desigualdades importantes, especialmente para quienes trabajan en el Aeropuerto Internacional de San José. Bajo una fórmula distinta, estos empleados reciben aumentos menores.

Actualmente, trabajadores del aeropuerto ganan alrededor de 21.34 dólares por hora antes de beneficios, casi cinco dólares menos que otros trabajadores cubiertos por políticas similares en la ciudad.

Martha Adame, una de las trabajadoras afectadas, expresó su frustración: el ingreso no le alcanza para cubrir el alquiler ni otras necesidades básicas. “Siento que los trabajadores del aeropuerto no somos importantes”, afirmó.

Ajuste técnico necesario

Aunque el cambio aprobado puede parecer un simple ajuste administrativo, en la práctica representa un reconocimiento a una falla que afectó directamente a quienes menos ganan.

Para muchas familias, este aumento no es solo una cifra: es la posibilidad de respirar un poco más tranquilos frente a una economía cada vez más exigente.

El desafío ahora será asegurar que esta corrección no se quede a medio camino y que las políticas salariales reflejen, de forma sostenida, la realidad de quienes sostienen los servicios esenciales de la ciudad.