La Cámara Baja de Estados Unidos, dominada por los demócratas, aprobó un proyecto de ley que da más herramientas a las víctimas de abusos sexuales para buscar justicia.

La medida, que aún debe debatirse en el Senado, cambiaría la forma en la que las empresas privadas encaran las denuncias de abuso y acoso sexual.

En concreto, impediría que el sector privado fuerce a sus empleados a participar en procesos de arbitraje secretos al margen del sistema judicial y en los que actualmente participan las víctimas y quienes supuestamente han perpetrado los abusos.

De entrar en vigor, el proyecto daría a las víctimas poder para decidir si quieren acudir directamente a la justicia para resolver sus denuncias de abuso y acoso sexual.

La iniciativa ha sido impulsada por una mayoría de legisladores demócratas, como la senadora Kirsten Gillibrand, muy combativa en este tema; pero ha recibido el respaldo de prominentes miembros del Partido Republicano, como los senadores Lindsey Graham y Chuck Grassley.

Ese carácter bipartidista se plasmó este lunes con la aprobación de la medida con 335 votos a favor (222 demócratas y 113 republicanos) y 97 en contra, todos ellos republicanos.

La iniciativa llega cuatro años después del estallido del movimiento “Me Too” para busca visibilizar el acoso y abuso que sufren muchas mujeres en situaciones laborales.