Los menores que son testigos de violencia en el hogar y los que son maltratados ​​pueden mostrar muchos efectos psicológicos negativos, como lo afirma Celia

Laguna, Trabajadora Social y experta en salud mental.

Una de las secuelas más grandes que deja el ciclo de la violencia intrafamiliar es que los niños están en guardia esperando el próximo evento de violencia. La agresión en el hogar es uno de los problemas más desafiantes y condenables que irrumpe a nuestros niños y niñas en su interacción, su música, su lenguaje, sus juegos y sus fantasías.

Un maestro puede darse cuenta de que un estudiante sufre violencia intrafamiliar de varias maneras. Los niños se aíslan, les cuesta trabajo poner atención en la escuela. tienen ansiedad, miedo, inseguridad, hiperactividad y depresión. Físicamente pueden llevar marcas y moretones. Hay niños que quisieran hablar con alguien de confianza porque ya no soportan la situación en casa.

La experta Celia Laguna empezó a trabajar en la Coalición para la Armonía Familiar en el año 2000, brindando servicios a las víctimas de Violencia Doméstica y abuso Sexual. En la actualidad trabaja en la organización  “Infinite New Day” como trabajadora asociada de salud mental. Durante la entrevista nos brindó excelente información para prevenir y dar algunas soluciones a este mal que es la violencia doméstica en el hogar.

“El mayor regalo que le podemos dar a un hijo es poder descansar bajo nuestro cuidado. No me refiero a  el tipo de descanso que proviene de dormir, sino de sentir seguridad  y cercanía en el hogar. Como criaturas de apego, anhelamos la conexión y debemos buscar relaciones en las que podamos nutrirnos. Hacer que un niño descanse mentalmente es asegurarle que su hambre de conexión se saciará”, comenta la Trabajadora Social.

Las investigaciones en neurociencia nos dicen que el cerebro está hecho para el apego emocional por encima de todo.

Cuando un menor crece con gritos dentro de su casa y además es golpeado ¿cómo esta violencia repercute en ellos? 

“Sabemos que muchos menores que son víctimas o testigos de violencia doméstica cuando crecen siguen siendo víctimas de violencia doméstica. Cuando son adultos permiten el abuso porque eso fue lo que aprendieron. Es muy triste porque crecen con muy poca autoestima. Llegan a escoger parejas abusivas y se repite la historia. Otros, desafortunadamente se vuelven agresores de sus hijos e hijas. El abuso es un trauma que daña a las personas. Hay otras personas que no pueden dejar la relación porque vieron que papá y mamá siguen viviendo juntos aunque no se lleven bien o se golpeen. La recomendación y prevención es pedir ayuda, es muy importante aprender a amarse, respetarse, poner límites y saber cuales son sus derechos”, exhorta la experta en Salud Mental.

Los padres y madres deben interactuar con sus hijas e hijos, interesarse por lo que les pasa y estar al día con ellos. La comunicación es vital e importante para prevenir la violencia en el hogar.

¿Cuáles son las secuelas de la violencia doméstica? 

“Son muchas las secuelas que deja la violencia doméstica y el maltrato infantil. Los niños y niñas tienen bastantes señales que se pueden identificar cuando hay violencia doméstica. Los menores se lastiman al mirar lo que está pasando, sienten mucho miedo, inseguridad y pánico. Temen que algo vaya a pasarle a su madre o padre. A veces se convierten en estudiantes perfectos o con muchos problemas. A veces los niños cierran la puerta cuando los padres gritan o le suben el volumen a lo que están viendo o escuchando porque están cansados”.

“Hay jóvenes que se meten en la pelea para defender a la víctima. También se frustran cuando la víctima dice ‘ahora si ya nos vamos a ir’, llega la etapa de luna de miel, no se separan y se quedan con su agresor. Los niños se cansan y es cuando se convierten en niños agresivos, burlones y solitarios. Muchos se orinan en la cama, tienen pesadillas o gritan en la noche. Otros se deprimen, no quieren hacer nada, no quieren jugar o simplemente se sienten enfermos. Otros se afectan de la manera en que comen, o comen demasiado por mucha ansiedad o dejan de comer”, responde la experta.

Muchas veces los padres por estar enfocados en sus problemas no se dan cuenta de que los hijos e hijas tienen estos comportamientos sino hasta que el niño y la niña  llegan a la adolescencia y tienen problemas,  es allí cuando los padres se preocupan. El problema y el daño ya ha crecido mucho. Por eso es muy importante pedir ayuda a tiempo.

El descanso en los niños es importante porque libera su atención  

Cuando un niño no se tiene que preocupar por el siguiente ciclo de violencia doméstica, ni tampoco de buscar el amor de su mamá o papá, pueden empezar a descubrir quiénes son. El desafío es que un niño no puede crecer sino está primero arraigado en relaciones saludables – lejos de toda violencia doméstica. El desarrollo de una persona sana está firmemente arraigado y brota del descanso emocional que tenga en casa. Como afirma el psicólogo infantil Gordon Neufeld, “Liberamos a los niños no haciéndolos trabajar por nuestro amor, sino dejándolos descansar en él”.

La violencia doméstica es un ciclo. Nos referimos a los actos de violencia repetidos y peligrosos como un patrón cíclico, A menudo es un comportamiento violento aprendido en la infancia y luego repetido en la edad adulta, por lo que continúa en un ciclo percibido. Por ello es muy importante que las niñas y niños crezcan sin violencia.

 Este artículo es parte del proyecto periodístico sobre la Violencia Doméstica en la comunidad latina y cuenta con el apoyo y generosidad de Blue Shield of California Foundation.