Después de varios años de aplazamientos, el lanzamiento del nuevo cohete Vulcan de la empresa ULA fue un éxito. La operación se llevó a cabo desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 41 de la Fuerza Espacial en Cabo Cañaveral, Florida, con una carga destinada al programa lunar de la NASA. Sin embargo, con el paso de las horas se conoció que no podrá completar el objetivo por falta de combustible.
Aunque los ingenieros habían logrado reorientar los paneles del módulo hacia el Sol para su abastecimiento energético y habían recobrado la comunicación con la nave, evidenciaron una “una pérdida crítica de combustible”, señaló Astrobotic, compañía privada, responsable de la Misión Peregrine Uno (PM1) para realizar experimentos en la superficie lunar.
“Si los propulsores pueden continuar funcionando, creemos que la nave espacial podría continuar en un estado estable de orientación durante aproximadamente 40 horas más según el consumo actual de combustible”, ahondó la compañía basada en Pittsburgh (Pensilvania).
Ante el nuevo panorama, Astrobotic dijo que ahora el objetivo es acercar al módulo Peregrine “lo más posible” a la Luna antes de que pierda potencia.
La misión transportaba dos cargas útiles: el módulo de aterrizaje Peregrine para la NASA y una carga comercial que incluía muestras de ADN de tres expresidentes y cenizas de actores de la serie de televisión original Star Trek.»
El Vulcan se convierte así en el primer lanzador estadounidense de metano en alcanzar la órbita con éxito y en el segundo a nivel mundial tras el Zhuque 2 de la empresa china LandSpace. Es el tercer lanzador de metano de EE.UU. que despega tras la Starship de SpaceX y el Terran 1 de Relativity Space.
Culbert recordó que aterrizar en la Luna es «extremadamente difícil» y enfatizó que se trata del primer lanzamiento robótico comercial a la superficie de la Luna.
Subrayó que habrá «ciencia progresivamente compleja a medida que la comunidad comercial demuestre de lo que es capaz».
El módulo de aterrizaje Peregrine también incluye el ‘rover Iris’ de dos kilos de peso y del tamaño de una caja de zapatos, que fue construido por estudiantes de la Universidad Carnegie Mellon para tomar imágenes geológicas.
Las investigaciones científicas y las demostraciones tecnológicas realizadas en la superficie lunar a través de CLPS son parte del objetivo más amplio de la NASA de devolver humanos a la Luna a través del programa Artemis.
Esta es la primera de dos pruebas de vuelo requeridas para el proceso de certificación de ULA con la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
ULA ha trabajado en estrecha colaboración con la Fuerza Espacial durante todo el diseño, desarrollo, prueba y producción del cohete de próxima generación para garantizar el acceso al espacio. (Con información de EFE)

