Por Verónica Meza, Alianza News
Una puerta al futuro de las artes
Entrevista a Luis Valdez, el padre del teatro chicano
Por Verónica Meza, Alianza News
“Soy un ser humano vibrante. Soy un ser humano como otros. No soy diferente a nadie. No soy ni mejor, ni peor. Pero respeto mucho las contradicciones de la raza humana y de la gente en particular. Sé que somos capaces de hacer cosas inauditas. Somos testigos de lo que pasa en el mundo, ahora mismo, como la guerra entre Ucrania e Israel”, comentó Luis Valdez, el padre del teatro chicano.
Esta entrevista realizada a Luis Valdez tuvo un punto de partida de la universalidad a la espiritualidad que conecta a un ser humano consigo mismo, la sociedad y el mundo en general. “Es importante mantener los pies en la tierra porque estamos viviendo nuestra vida diaria, y nuestras acciones y decisiones tienen consecuencias. Yo nací en Delano, California que era muy diferente en 1940. Había solo seis millones de personas en California. Había menos de un millón de latinos, 750,000 básicamente; 125,000 personas eran japonesas, y alrededor del mismo número eran chinos. Los afro-americanos empezaron a emigrar del sur de Estados Unidos en ese tiempo. En la actualidad, la población ha cambiado completamente. Hay 50 millones de personas que viven en California. Es un estado internacionalizado, innovador; no solo en cultura, sino en ciencias y en política”, recalcó Valdez.
La familia de Luis llegó a San José, California después de la Segunda Guerra Mundial en 1946. Al terminar de piscar ciruelas pasas y chabacanos, el padre los llevó a Santa Cruz, y vio por primera vez el Océano Pacífico. Esta experiencia, de acuerdo a sus palabras, cambió su vida. Hacia el oeste estaba el océano, y al este el Valle de San Joaquín.
Luis Valdez se interesó por el teatro desde muy joven en 1946 cuando su maestra de primaria le mostró cómo hacer una máscara, producto de la bolsa de papel en la que llevaba los tacos preparados por su mamá a la escuela. Así descubrió el papel maché, y esa maestra, lo invitó a participar en una obra de teatro, en la que actuaría como uno de los changuitos. A pesar de venir de una familia de inmigrantes, trabajadores agrícolas que normalmente no van al teatro, ni mucho menos, ven teatro americano; Luis, creó e inventó su propio camino para llegar al colegio y graduarse de la Universidad Estatal de San José con una licenciatura en inglés. También Luis, estudió matemáticas y física, pero se decidió por el mundo de las humanidades. Luis Valdez decidió ayudar a la comunidad mexicana-americana, la comunidad chicana, con el uso de las artes. Es así como se convirtió en dramaturgo y en un escritor.
Luis se percató de la importancia de la literatura, las obras de teatro, la poesía, los ensayos como un medio de que la gente reflexione acerca de su realidad en términos literarios. Por consiguiente, poner toda una riqueza de literatura en inglés es posible porque vivimos en los Estados Unidos. Pero de esa misma conjetura, Luis Valdez entendía que la comunidad chicana, no entendía su propia herencia y su propia historia.

Luis Valdez nos compartió la historia del surgimiento del Teatro Campesino como un vehículo de transformación en la unión de trabajadores del campo en la lucha de los derechos civiles.
Desde muy joven, y como alumno de la Universidad Estatal de San José, Luis escribía para la revista, “El Machete”, que tenía contenido político. Tuvo la oportunidad de viajar a Cuba en 1964, y conocer al Che Guevara, y jugar béisbol con Fidel Castro, de acuerdo a sus palabras. Para ese entonces, él ya estaba envuelto en la política y en el liderazgo. A través de la revista, “El Malcriado”, que era la revista de la unión de trabajadores en Delano, California, en donde todavía vivía su abuela, se enteró de César Chávez y el movimiento que había empezado con Dolores Huerta a través del valle para organizar a todos los trabajadores agrícolas. “En ese tiempo, yo estaba trabajando en San Francisco en una compañía de mimos, y yo era un dramaturgo que buscaba lugares para producir mis obras de teatro. Así, es que me decidí a hacer un viaje rápido a Delano, California, el lugar en el que crecí. Llegué la segunda semana que continuaban con la huelga de trabajadores agrícolas, y descubrí que la mitad de mi familia en Delano era huelguista, y la otra mitad estaba en contra de la huelga. Después escuché a César Chávez hablar en una manifestación. Él era una persona muy tranquila, no tenía facilidad hablar en público. Pero me impresionó porque era muy honesto, y estaba organizando a los campesinos para unirse con los filipinos que ya estaban en huelga. Así es que lo entrevisté en 1960. No hablé de la idea del teatro porque no era el momento; las personas que participaban en la huelga eran golpeadas y encarceladas”, comentó Luis Valdez.
Sin embargo, Luis Valdez regresó a su trabajo totalmente impactado por el movimiento de campesinos organizado por César Chávez. Cuando Dolores Huerta llegó a San Francisco, Luis se acercó a ella para plantearle la idea de hacer teatro para los trabajadores agrícolas, por lo cual Dolores le dijo que le parecía buena la idea. A los días, cuando César Chávez llegó al Distrito de la Misión para recaudar fondos para la huelga, después de un día largo, Luis le propuso la idea de hacer teatro para los campesinos, “Estábamos en una iglesia, en una junta, cuando le hablé, y él me dijo: ‘Estoy interesado. Pero quiero que sepas, en Delano, no tenemos actores, no hay dinero para producir teatro, no hay escenario, ni lugar para ensayar. ¿Aún así quieres hacer teatro?’ Y yo le dije que sí. Dejé todo en San Francisco, hasta mi novia, y nunca regresé”.
Luis Valdez se adentró en la huelga de los trabajadores agrícolas, y su inspiración era hacer teatro durante la huelga, en los mismos campos. Empezó introduciendo canciones que aprendieron durante el movimiento de los derechos civiles. Luis ya era parte del movimiento de los trabajadores y de la anti-guerra de Vietnam. De acuerdo a las palabras de Luis, Agustín Vida fue la primera persona que se unió al teatro. Era un guitarrista muy talentoso. Y empezaron a cantar canciones improvisadas que se referían al momento que se estaba viviendo durante el movimiento. Y empezaron a actuar en la junta de huelga de los viernes. César Chávez, le permitía a Luis presentar obras cortas de teatro por 10 minutos para que los campesinos se quedarán hasta el final de las juntas. A los campesinos, les gustaban las canciones. Es así como surgió El Teatro Campesino. “El humor era nuestra mejor arma. Si podíamos hacer reír a los campesinos, sabíamos que estábamos fortaleciendo su espíritu para seguir con la lucha. Los campesinos improvisaban situaciones. Uno era el contratista, el otro el patroncito, el huelguista, etc., y empezaban los diálogos teatrales basados en la realidad, en la lucha que estábamos viviendo”, comentó Luis Valdez.
Siguiendo la narración de Luis, César Chávez decidió marchar de Delano a Sacramento, 360 millas en más de 25 días, y el Teatro Campesino lidereaba los mítines. Tenían un camión con la bandera de la Unión de Campesinos, equipo de sonido y luces en todo ese recorrido. Cada noche, tenían una presentación de teatro, “César estaba haciendo una penitencia. Caminaba con un bastón con los pies dañados, cargábamos símbolos cristianos. Era una peregrinación, penitencia, revolución; así lo llamó un sacerdote. Era la primera vez, que los jornaleros mexicanos, desde 1930, se organizaban. En este trayecto, llegamos a Sacramento con 10,000 personas, y tuvimos la junta al pie del lado oeste del Capitolio”, narró el padre del teatro chicano.
Luis Valdez en esta entrevista, nos compartió la historia del surgimiento del Teatro Campesino como un vehículo de transformación en la unión de trabajadores del campo en la lucha de los derechos civiles. Y a la par, nos comentó de la importancia de que las nuevas generaciones, los niños, se sientan orgullosos de asumir su bilingüismo, español e inglés como algo positivo para su desarrollo personal. Enfatizando, que los niños necesitan saber el tesoro que tienen en sus casas porque la cultura y el lenguaje están en sus corazones, y deben de compartir estos valores con el mundo entero, y en la manera que puedan.
Al preguntarle a Luis Valdez sobre las responsabilidades que un hacedor cultural y artístico tiene en este tiempo, nos contestó, “La cultura es un fenómeno que respira. Y la gente como parte de la cultura son seres que ayudan a otros a sobrevivir de alguna manera. Por consiguiente, yo creo en los centros culturales. Pienso que cada comunidad debería de tener todo tipo de centros culturales, no solo los chicanos, mexicanos; sino también los afroamericanos y los asiáticos. Cualquier raza debería tener acceso a un centro cultural en su comunidad”.
Sin duda, este activismo de poder formar centros culturales al alcance de la comunidad, podría brindar espacios de expresión artística y cultural en donde todas las personas, sin importar la raza y el sistema económico tuvieran acceso a obras de teatro, clases de danza, música, escultura, pintura etc. A la vez, estos lugares de expresión sana, pueden canalizar la energía positiva de las nuevas generaciones alejándolos de la delincuencia, las drogas, la deserción escolar, la holgazanería, y la falta de motivación para convertirse en seres humanos productivos con metas y sueños por alcanzar.
“Mi consejo para los jóvenes activistas y a todos los estudiantes, es que usen las artes, el aprendizaje de poesía, el teatro, la música, la pintura, la danza para activar el espíritu de creatividad en los barrios que es donde se necesita más”, enfatizó Luis Valdez.
Asimismo, Luis Valdez recalcó que quisiera que cuando la gente lea su biografía y vean su trayectoria de vida, puedan entender que todo tiene un principio, un desarrollo y un final. Y así es. También enfatizó que no piensa vivir por siempre, pero espera que su legado, sus ideas, la esperanza y algunos sueños que no tuvo la oportunidad de realizar, sirvan de inspiración a los hijos, los nietos, la gente alrededor, y puedan ser de utilidad. Ese es el significado de vida.
La conversación con Luis Valdez fue inspiradora y fructífera, ya que tuvimos la oportunidad de compartir un momento con un ser humano completo, orgulloso de sus raíces yaquis, de sus abuelos originarios de Sonora, México. Está orgulloso de sus tres hijos que se han convertido en hacedores de arte que llevan su legado alrededor de los Estados Unidos. Además disfruta de la compañía de su esposa Lupe Valdez con la que ha cumplido 54 años de casado, y siguen fuertes como pareja.
De esta manera, agradecemos la inspiración artística y el legado de Luis Valdez, a través de las décadas, y nos despedimos con esta frase del activista César Chávez, “No hay vuelta atrás. Ganaremos. Estamos ganando porque la nuestra es una revolución de mente y de corazón. Estar al servicio no es suficiente. Debes convertirte en un servidor del pueblo”. Luis Valdez es un reconocido dramaturgo y director chicano. Su compañía de teatro ganadora del premio Obie, El Teatro Campesino, fue fundada por Luis en 1965, en el fragor de la lucha de los Trabajadores Agrícolas Unidos (UFW) y la Gran Huelga de Uvas de Delano en el Valle Central de California. Valdez es mejor conocido por su obra Zoot Suit, la película La Bamba y la creación de El Teatro Campesino. Valdez, pionero del movimiento chicano, amplió el alcance del teatro y las artes de la comunidad chicana.Luis ha publicado de Criterion Collection of La Bamba Interviews. El más reciente libro de Luis Valdez, “Theatre of the Sphere: The Vibrant Being”, se puede comprar en Amazon. Y este año 2024, se espera la publicación de su biografía. El Teatro Campesino: https://elteatrocampesino.com

