La lucha por la aceptación e inclusión de estudiantes con neurodiversidad
Por Verónica Meza, Alianza News
La neurodivergencia también conocida como neurodiversidad, se refiere a las personas que tienen condiciones como dislexia (que afecta los procesos del lenguaje), dispraxia (desorden que afecta la coordinación de movimientos). También el déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o que pertenecen al espectro autista. Es lo que popularmente conocemos como los estudiantes que requieren programas de educación especial.
A través de décadas, los medios de comunicación han tenido la función de unir engranajes que permiten informar de temas que en otros tiempos eran considerados tabúes. Dentro de esta categoría entran los temas de salud mental que se quedaban encerrados en las casas por no saber cómo abordar la situación o en dónde pedir ayuda.

Para abordar y explicar la importancia de la lucha por la aceptación e inclusión de estudiantes con neurodiversidad, Alianza Metropolitan News tuvo la oportunidad de entrevistar a Griselda Zermino, LMFT, Terapeuta Matrimonial y Familiar.
John F. Kennedy, el 35vo. Presidente de los Estados Unidos, estableció en 1962, un programa para mejorar el entrenamiento de maestros llamado, “La Frontera Nueva” en los que se destinaron fondos para los programas de educación especial dirigido a los niños con discapacidades físicas y mentales. Asimismo, se destinaron programas educativos para los súper dotados o niños genios. Esta capacitación para maestros se autorizó bajo el programa: Manpower Development and Training Act/Ley de Desarrollo de la Mano de Obra.
El término de neurodiversidad se estableció a finales de la década de los 90 por la socióloga australiana Judy Singer. Ella rechazó la idea de que las personas con autismo son discapacitadas; y explicó que los cerebros funcionan diferentes al de otras personas. Esta aportación a la ciencia, ha servido para luchar contra el estigma de las personas que requieren de educación especial y promover la inclusión en las escuelas y en los lugares de trabajo.
Para abordar y explicar la importancia de la lucha por la aceptación e inclusión de estudiantes con neurodiversidad, Alianza Metropolitan News tuvo la oportunidad de entrevistar a Griselda Zermino, LMFT, Terapeuta Matrimonial y Familiar. La terapeuta Griselda también cuenta con muchos años de experiencia en el campo de la educación especial. “Es muy importante quitar el estigma de que los niños y los adultos que presentan problemas neurológicos, no son normales. Estas personas procesan la información de una manera diferente, son inteligentes y capaces de desempeñarse en la sociedad. Celebrar estas diferencias es primordial, pero no es suficiente para lograr que los niños que piensan y aprenden de manera diferente reciban la ayuda que necesitan en la escuela. Lo primero es reconocer las discapacidades, a fin de lograr que los niños reciban los apoyos y los servicios” comentó la terapeuta Zermino.
Al continuar la plática con la terapeuta Griselda Zermino, le preguntamos, ¿cuáles son las necesidades de los estudiantes que presentan las características de neurodiversidad o educación especial? Y la respuesta fue contundente y clara, estos estudiantes aprenden de una manera diferente, pero ocupan tener relaciones saludables, no solo con los maestros, sino con el resto de sus compañeros de clase. “El problema más grande que he visto es el aislamiento que sufren y la falta de amigos. Estos estudiantes, ya sea niños o adolescentes sufren de ansiedad porque en lugar de sentarlos con los otros estudiantes e incluirlos con el grupo, los aíslan. El daño emocional que estos estudiantes sufren es tremendo. Con el COVID-19 se comprobó que el aislamiento afecta a niños, jóvenes y adultos. Solo imagínense cómo los estudiantes diferentes han vivido en aislamiento toda su vida. Debemos de enseñar a todo el alumnado a tratar con compasión a los estudiantes del programa de educación especial” enfatizó la terapeuta Zermino.
Para ampliar el tema de neurodiversidad, entrevistamos a la madre de familia Lucy Medrano, quien es madre de dos hijos, y precisamente su hijo menor fue diagnosticado con autismo con retraso del habla antes de los tres años, “Desde su formación académica en el jardín de niños, mi hijo iba a clases de educación especial. Pero yo no lo aislé, busqué cursos después de la escuela para incluirlo con niños de educación regular para que aprendiera a socializar. Mi hijo llevaba una rutina diaria. Era parte de su entrenamiento para valerse por sí mismo. Siempre mantuve una comunicación directa con los maestros quienes también me recomendaban actividades para hijo, y todo lo practicábamos para entablar la conexión entre la escuela y la casa”. Lucy nos comentó que en el primer distrito escolar en el que estaba inscrito su hijo, le dijeron que no iba a poder hablar y comunicarse. Pero ella se rehusó a creer en ese diagnóstico, y como familia, se tuvieron que cambiar de ciudad y distrito escolar para que su hijo recibiera las clases adecuadas de acuerdo a su diferencia de aprendizaje, y el apoyo que requería en ese momento. “Tuvimos que trabajar en conjunto con los psicólogos, maestros, especialistas para que mi hijo aprendiera a valerse por sí mismo. Mi hijo hizo terapia ocupacional, social, del habla, del juego. Yo le dediqué mucho tiempo para llevarlo a terapias y evaluaciones; y siempre traté a mis dos hijos por igual. Nunca hubo diferencia entre mi hija que acudía a clases regulares, y mi hijo que tomaba clases de educación especial”, afirmó Lucy.
A la par, la terapeuta Zermino comentó que hay maestros que están entrenados para conducir a niños con neurodiversidad, pero les falta aplicar las cualidades y valores básicos que son la comprensión, la paciencia y el cariño para que el estudiante se sienta aceptado y seguro en el ambiente escolar.
¿Y qué deben de hacer los padres que tienen estudiantes con neurodiversidad?
La recomendación de la terapeuta es que los padres de familia deben de involucrarse con el proceso de enseñanza, siguiendo el ejemplo de Lucy Medrano, quien llegó a cuestionar directamente al distrito escolar por no referir a su hijo a programas educativos que pudieran fortalecer su crecimiento socio-emocional y académico.
En muchas ocasiones, los hijos no pueden comunicarse abiertamente cuando el nivel de autismo es alto, pero ahí es cuando los padres tienen que tratar de ser voluntarios en la escuela, ver cómo sus hijos son tratados en el salón de clase y estar alertas de las relaciones con sus compañeros. Los padres de familia deben de hacer excepciones, si están muy ocupados trabajando, y empaparse del medio escolar en que se desenvuelve el estudiante con educación especial. A la vez, si se llega a detectar alguna anomalía, hay que pedir audiencia en la dirección escolar, pedir los cambios de actitud del personal académico o escalar a nivel distrito escolar, si no hay solución a los problemas. “Me tocó cuestionar muchas veces al distrito escolar y a los especialistas de educación especial porque veía que no estaban refiriendo a mi hijo a los programas adecuados para su avance. El distrito escolar no podía creer que unos padres de familia latinos no fueran conformistas y exigieran el apoyo necesario para su hijo. Sabíamos que había diferentes recursos que podían favorecer el desarrollo de mi hijo”, enfatizó Lucy Medrano.
¿Cómo se debe de proceder a nivel comunidad?
De acuerdo a las palabras de la terapeuta Zermino, la neurodiversidad no necesariamente se mira desde afuera, por ejemplo, un estudiante con autismo, no se ve. Como comunidad debemos de dejar de criticar a estos estudiantes, dar una palabra de aliento a los padres, y hay que validar la situación de neurodiversidad. Estos estudiantes son discriminados por sus compañeros de clase y sufren de bullying. “Hay muchos estudios a nivel nacional y mundial en donde se afirma que tener relaciones saludables y conectarse con otros, cura el alma. La investigación dice que cuando somos parte de algo estamos más felices” dijo la terapeuta Zermino.
Es importante mencionar que los programas de educación especial son apoyados por la ley IDEA, que es la ley federal que autoriza educación especial para niños con discapacidades en los Estados Unidos de K-12. Además, autoriza los servicios de intervención temprana que se ofrece a los infantes con discapacidades hasta los tres años.
Los estudiantes con neurodiversidad pueden recibir servicios y apoyos de esta manera: Un IEP o Programa de Educación Individualizado. Otra manera es a través del plan 504, que es un plan de acción de cómo la escuela apoyará a los estudiantes que tienen una discapacidad y cómo eliminará las barreras que dificultan el acceso a la enseñanza. El objetivo es brindar a los estudiantes igualdad de acceso a la escuela. También “La respuesta a la intervención”, RTI, por sus siglas en inglés que incluye supervisar cuidadosamente el progreso de los estudiantes con dificultades para que se nivelen académicamente.
El camino de aprendizaje de la familia de Lucy Medrano en la guía de su hijo diagnosticado con autismo en retraso del habla ha sido largo, y satisfactorio. Actualmente el hijo de Lucy está por graduarse de la preparatoria, y recibió tres premios, la semana pasada; uno de los premios se lo llevó a la excelencia académica. En agosto de este año, este joven estudiante empezará sus clases en Fullerton College, y su sueño es estudiar cinematografía, y escribir guiones para películas. “Claro, ahora mi hijo habla un inglés perfecto y estoy muy orgullosa de todo lo que ha logrado. No todos aprendemos de la misma forma, y tenemos que tener apatía por la gente que es diferente”, comentó Lucy.
Nuestras felicitaciones a la familia de Lucy Medrano que ha guiado a su hijo con las herramientas necesarias para cumplir el sueño de valerse por sí mismo, y llegar satisfactoriamente a la universidad.
Compartimos y agradecemos la guía de la terapeuta Griselda Zermino que indica que al conocer y comprender la diversidad mental y de aprendizaje de cada estudiante, puede haber aceptación hacia las personas que no actúan como la normalidad en la sociedad. Las escuelas tienen que entrenar adecuadamente a sus maestros en el campo de la neurodiversidad. Sobre todo, es un deber moral estar abiertos a la comprensión, al cuidado y al cariño que merecen todos los estudiantes que requieren un proceso de aprendizaje diferente.
Si requiere más información en el campo de educación especial para apoyar a su hijo, comuníquese directamente con el consejero estudiantil, el psicólogo escolar, los maestros o el director de la escuela. Para más información de los programas de educación especial existentes, visite el sitio de Educación Especial del Condado de Santa Clara: https://www.cde.ca.gov/schooldirectory/details?cdscode=43104396069371
Nos despedimos con esta frase de Umberto Eco, filósofo y novelista italiano (1932-2016), “La belleza del universo, no es solo la unidad de la variedad, sino también la diversidad en la unidad”.
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