Los indicios de autismo aparecen antes de los tres años y pueden durar toda la vida; aunque los síntomas pueden mejorar con el tiempo. Cuando los niños con autismo se convierten en adolescentes y adultos pueden experimentar dificultades para tener y mantener amistades o para entender qué conductas se esperan de ellos en la escuela o en el trabajo. También se pueden presentar casos de ansiedad, depresión o trastorno por déficit de atención e hiperactividad, quizá más frecuentes en personas con autismo.
Los trastornos del espectro autista son discapacidades del desarrollo causadas por diferencias en el cerebro. De acuerdo al sitio, Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, por sus siglas en inglés, CDC, puede ser que las personas con autismo se comporten, comuniquen, interactúen y aprendan de maneras distintas a la mayoría de las personas. No hay ningún rasgo físico que las distinga. Las capacidades de las personas con autismo pueden variar de manera significativa; por ejemplo, pueden tener conversaciones avanzadas, mientras que otros no pueden expresarse verbalmente. Algunas personas necesitan ayuda en su vida diaria; mientras que otras pueden trabajar y vivir con poca ayuda o sin ayuda.
Alan Zapata, maestro de educación especial en una escuela primaria del Area de la Bahía comentó en una entrevista para Alianza Metropolitan News: “Todo estudiante que es evaluado y encontrado elegible por un Plan de Educación Individualizado, por sus siglas en inglés, IEP, tiene el derecho de recibir el apoyo de especialistas que puedan trabajar en conjunto con los padres de familia para apoyar el desarrollo académico y socio-emocional de un estudiante con autismo. Asimismo, el distrito escolar tiene la obligación legal de darle el seguimiento adecuado y especializado al estudiante que tiene un IEP”.
El diagnóstico del autismo puede ser difícil porque no hay ningún examen que lo detecte. Los doctores se basan en la conducta del niño y su desarrollo para hacer un diagnóstico. Los tratamientos para el autismo parece que reducen algunos síntomas que interfieren con el funcionamiento diario y la calidad de vida de la persona. Pero estos tratamientos afectan de manera distinta, y cada persona con autismo presenta un caso diferente. Generalmente, el plan de tratamiento requiere de múltiples profesionales para apoyar a la persona con condición especial.
Asimismo, tuvimos la oportunidad de entrevistar al señor Franco Pincilotti de origen peruano. Franco y su esposa Jéssica tuvieron a su hijo Giovanni que fue diagnosticado con autismo severo, uno de los más complicados del mundo porque se auto-lastimaba, según las palabras de Franco, pero con el tiempo fue mejorando.
En los tiempos de infancia de Giovanni, los distritos escolares no brindaban la ayuda necesaria para ayudar académicamente a un niño con autismo. La impotencia de Franco al no encontrar suficientes recursos para apoyar a su hijo en el proceso de autismo, lo llevaron a analizar de manera empírica el desarrollo socio-emocional de su hijo. En ese proceso, Franco se dio cuenta que mientras su esposa trabajaba en la computadora, el hijo se acercaba con curiosidad y quería interactuar con el teclado. De esta manera, dejaban a Giovanni explorar la computadora, y Franco descubrió un mundo mágico que ayudaría a su hijo a comunicarse y desarrollar su intelecto. A los cuatro años, Giovanni manejaba la computadora. Durante esa etapa, descubrieron que la música le ayudaba, y le compraron un programa para aprender a tocar el piano. Con el tiempo, el hijo aprendió a tocar piano talentosamente a los diez años. A la par, Giovanni tomó clases de pintura y empezó la práctica de la natación; habilidades y talentos que lo convirtieron en un joven sano, inteligente y productivo. A su vez, Franco recalca que el uso apropiado de la computadora, así como las artes han sido las herramientas que favorecieron el desarrollo adecuado de su hijo.
Con el deseo de ayudar a otros padres de familia, Franco se ha dedicado a impartir conferencias en diversas escuelas y organizaciones informándolos acerca de su experiencia en la formación educativa, social y emocional de su hijo Giovanni, “He visitado las clases de educación especial, y todavía hay mucha apatía y falta de interés por apoyar a los niños en estos programas. Me han criticado, y me han dicho que la tecnología, no es el camino. Pero me he dedicado a recaudar fondos para donar computadoras y guitarras a estudiantes con bajos recursos y que tienen autismo”, comentó el Sr. Pincilotti.
Franco también nos comentó que hay casos en que las parejas se divorcian cuando tienen un hijo con una condición especial, y a través de sus pláticas, da tres puntos importantes para fortalecer el vínculo familiar: Perseverancia, esfuerzo y paciencia. Pero la clave es saber cómo procesar estos aspectos.
La historia de Giovanni Pincilotti ha ayudado a fortalecer el desarrollo integral de otros niños con autismo, y llevar una voz de esperanza a padres de familia que se sienten solos en ese peregrinar buscando los recursos apropiados para fortalecer el desarrollo emocional e intelectual de sus hijos. “Mi hijo Giovanni tiene 29 años, trabaja, hace ejercicio, toca el piano, le encanta escuchar otros idiomas en su computadora como el chino y el japonés, y también se sumerge en su mundo autista. El avance de mi hijo ha sido impresionante”, comentó orgullosamente Franco.
Si usted considera que su hijo debe ser evaluado con respecto al autismo, y todavía no ha cumplido los tres años de edad, se puede comunicar al sistema local de intervención temprana, al teléfono, (919) 962-2001 o visite el sitio: https://www.dds.ca.gov/services/early-start/
Agradecemos los comentarios y el trabajo del Mtro. Alan Zapata, apoyando a estudiantes con autismo. Asimismo, felicitamos al Sr. Franco Pincilotti por su iniciativa de informarse, ayudar a su hijo, y compartir su experiencia con otros padres que tienen hijos especiales.
Nos despedimos con esta acotación de Stephen Hawking (1942-2018), quién fue un físico teórico inglés, director del Centro de Investigación de Cosmología de la Universidad de Cambridge, “Concéntrese en las capacidades que su discapacidad no obstaculiza, y no se detenga en las cosas con las que interfiere. Se puede estar discapacitado físicamente, pero no en espíritu”.
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