En medio de los crecientes incendios forestales, el calor extremo y la mala calidad del aire que afectan a California, una verdad inquietante ha salido a la luz: las grandes compañías petroleras conocían los riesgos de los combustibles fósiles desde hace más de medio siglo, pero priorizaron las ganancias sobre la acción.
Documentos revelados recientemente demuestran que empresas como ExxonMobil y Chevron supieron desde la década de 1950 que las emisiones de combustibles fósiles podrían alterar el equilibrio climático y poner en riesgo la civilización. Pese a ello, no solo minimizaron estas advertencias, sino que expandieron su producción mientras financiaban campañas de desinformación.
CONOCIAN DEL CALENTAMIENTO GLOBAL
En 1954, investigadores de Standard Oil of New Jersey alertaron que la quema de combustibles fósiles contribuiría al calentamiento global. Décadas después, en los años 70 y 80, las petroleras ya predecían con notable precisión los efectos del cambio climático que hoy golpean con fuerza: incendios sin precedentes, sequías prolongadas y un nivel del mar en constante aumento.
El nuevo informe revela que estas corporaciones optaron por proteger sus ingresos récord, alimentados en gran parte por el mercado californiano, que es el mayor consumidor de gasolina del país. En 2022, solo las cinco mayores petroleras en EE. UU. reportaron ganancias globales de 200 mil millones de dólares, impulsadas en parte por los altos precios en California.
COMUNIDADES AFEC TADAS: EL COSTO HUMANO
Mientras cosechan históricas ganancias para las compañías petroleras, las comunidades más vulnerables de California pagan el precio. Vecindarios de bajos ingresos, a menudo habitados por personas de color, sufren una carga desproporcionada. La cercanía a refinerías y pozos petroleros agrava problemas de salud como el asma y el cáncer, exacerbando las desigualdades sociales.
Además, el impacto climático amplifica las desigualdades. Los incendios forestales y las olas de calor afectan más a quienes tienen menos recursos para adaptarse, destacando una crisis ambiental que también es profundamente social.
RESISTENCIA AL CAMBIO: CABILDEO Y PRESIÓN POLÍTICA
La Asociación del Petróleo de los Estados del Oeste (WSPA), un grupo de presión con gran influencia, ha gastado millones para bloquear regulaciones ambientales en California. En 2022, invirtieron más de 34 millones de dólares en actividades de lobby, frenando iniciativas como la SB 1137, que buscaba proteger a las comunidades de los impactos de la perforación petrolera cerca de hogares y escuelas.
Esta resistencia ha retrasado protecciones cruciales y ha puesto en riesgo a generaciones enteras, perpetuando un modelo de negocios que prioriza el corto plazo sobre el bienestar colectivo.
EL CAMINO HACIA LA RENDICION DE CUENTAS
En un giro alentador, California ha intensificado los esfuerzos para responsabilizar a las petroleras. Demandas presentadas por municipios buscan recuperar costos relacionados con el cambio climático, mientras que el gobernador Gavin Newsom impulsa medidas para regular las ganancias y acelerar la transición hacia energías limpias.
El objetivo es claro: alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2045 y garantizar que el liderazgo climático de California inspire a otras regiones.
LLAMADO URGENTE A LA ACCIÓN
Las nuevas revelaciones no solo evidencian la falta de ética de las grandes petroleras, sino también la urgente necesidad de cambio. El legado de décadas de desinformación y resistencia ya está pasando factura, y la ventana para mitigar los peores impactos del cambio climático se reduce rápidamente.
California se enfrenta no solo a una batalla climática, sino también a una lucha por la justicia social y la responsabilidad corporativa. Las comunidades más afectadas merecen algo más que promesas vacías: necesitan un futuro donde las personas, no las ganancias, sean lo primero.

