Celsa Ortega, mujer mixteca, de pizcar fresas a empresaria agrícola de verduras orgánicas

Por Verónica Meza, Alianza News

Fotos: Celsa Ortega

Al escuchar el oficio de empresario agrario, quizá, se viene a la mente inmediatamente, la imagen de un hombre dedicado a la producción agrícola. Un empresario que invierte en tierras, las cosecha y vende el producto a mayoreo. Pero aún es más impresionante cuando se menciona el oficio de una empresaria agrícola que empezó de cero hasta formar su propio imperio de plantíos de verduras orgánicas.

Esta es la historia de Celsa Ortega; mujer mixteca, originaria de San Luis Morelia en el estado de Oaxaca, México. Celsa emigró a los Estados Unidos en el año 2006, y al emigrar, se dedicó a pizcar fresas, puesto que era el trabajo de la familia de su esposo. “Al llegar a California, me sorprendió que en el campo todo mundo hablaba español. La gente era muy alegre y cantaban mientras trabajaban. Me gustaba mucho mi trabajo. Pero seguía añorando mi pueblo en Oaxaca y la comida”, nos comentó Celsa Ortega durante su interesante y motivadora entrevista con Alianza Metropolitan News.

Como todo nuevo emigrante, Celsa pasó por un proceso de adaptación a la cultura estadounidense. En esa transición, Celsa se pudo dar cuenta que el modelo de crianza de hijos que se tiene en los Estados Unidos, es muy diferente al que se lleva en México o en otros países latinoamericanos. Tuvo cuatro hijos y aprendió cómo educarlos para no gritarles o pegarles. “Yo quise que mis hijos tuvieran una vida diferente. Mi esposo era un alcohólico, y yo estaba consciente de todos los problemas que tenía. Por eso, yo trabajaba mucho y ganaba bien”, recalcó Celsa.

“La Granja Orgánica Induchucuiti” produce para vender en los Farmer Markets: Albahaca, cebollas, chiles de árbol, chile serrano, pimiento morrón, betabeles, cilantro, orégano, manzanilla, epazote, quelites, verdolagas, flor de calabaza, chayote, papas, fresas, tomatillo, nopales, camote, lechuga, acelgas, chícharos, entre otros. En las escuelas se vende en cantidades mínimas: Cebollas, zanahorias, brócoli, entre otros. “Mi negocio se enfoca en lo cultural como se puede ver con las cosechas que produzco. Y siempre el 90% de la producción debe de favorecer a otros agricultores. Lo que se desea es crear redes de ventas y más conexiones con la comunidad”, indica la empresaria agrícola de verduras orgánicas. Foto Celsa Ortega.

Al enfrentarse al estrés debido al arduo trabajo y la crianza de sus hijos, Celsa tomó clases de salud mental para ser mejor madre. A través de esos cursos, se dio cuenta que su familia no era sana y se unió a un grupo llamado, “Mujeres en acción” que daba soluciones a los problemas que ella tenía. Compró su primer carro con $500 dólares, y empezó un proceso diferente de crecimiento personal que la llevó a crear metas personales y sueños empresariales. En el área personal, Celsa Ortega se separó de su esposo para estabilizar a su familia, y romper la cadena de alcoholismo y abuso, primero de su padre, y luego del marido. En el área laboral, trabajó en la cosecha de la fresa y el cilantro, y su sueño era mandar a sus hijos a México para que conocieran sus raíces. En su arduo trabajo dedicada a las cosechas, se empezó a relacionar con la comunidad. Las personas empezaron a ver el potencial, la iniciativa y el deseo de seguir adelante de Celsa. En ese trajinar, se conectó con la Organización de Alba que crea oportunidades para los trabajadores de campo de bajos ingresos a través de la capacitación en la tierra, justamente en el manejo de granjas orgánicas. Esta organización ayuda a los trabajadores agrícolas a avanzar en sus carreras o perseguir el sueño de ser propietarios de una granja. “Cuando llegué a la Organización de Alba localizada en el corazón del Valle de Salinas, me impactó como la dueña del lugar trabajaba la tierra, mientras sus niños jugaban alrededor, de una manera segura y familiar. Al integrarme a la organización encontré la adaptación a la cultura estadounidense a través de la agricultura. Llené una aplicación y empecé a tomar clases de cómo trabajar la tierra y los nutrientes”, enfatizó Celsa.

A través de su historia, Celsa describió orgullosamente como empezó a crear su propio negocio trabajando un cuarto de acre, en un trabajo de medio tiempo. Invirtió $500 dólares para empezar con el negocio, y la Organización de Alba, le enseñó a preparar la tierra, aprendió a manejar el tractor, y rentaba el equipo para trabajar. Su negocio empezó a fortalecerse, poco a poco. Su hijo mayor le ayudaba en el trabajo de la tierra. Al inicio, el negocio no generaba dinero, y Celsa trabajaba de noche para cosechar, y en la mañana poder vender el producto. “Gracias a las conexiones que he tenido con otras organizaciones, la infraestructura de mi negocio ha sido más firme. Estamos listos para recibir fondos, pagar una nómina para los empleados, y comprar camiones de refrigeración”, dijo la empresaria agrícola, Celsa.

Al enfrentarse al estrés debido al arduo trabajo y la crianza de sus hijos, Celsa tomó clases de salud mental para ser mejor madre. A través de esos cursos se unió a un grupo llamado, “Mujeres en acción”. En el área laboral, trabajó en la cosecha de la fresa y el cilantro, y su sueño era mandar a sus hijos a México para que conocieran sus raíces. En su arduo trabajo dedicada a las cosechas, se empezó a relacionar con la comunidad. Foto Celsa Ortega.

Actualmente, Celsa trabaja una tierra pequeña de 4.25 acres. Pero produce alrededor de 500 mil dólares en áreas de compra y venta, y desarrollo para otros agricultores. Celsa ha logrado a través de la agricultura crear relaciones con otros estados y con escuelas. Los productos orgánicos producidos por “La Granja Orgánica Induchucuiti” creada por Celsa se distribuyen a Los Bancos de Comida, Farmer Markets, las escuelas, y las tiendas en general. Las verduras generadas por la granja se venden de una manera fresca, del campo a la mesa del consumidor. Sin embargo, el empresario agrícola también está entrenado para discernir en cuánto debe de producir de acuerdo a lo que va a vender para que no se pierda el producto. Celsa nos explicó, que si un zurco produce 50 cajas de ciertas verduras, pero solo se venden 10 en el Farmer Market, hay que calcular cualitativamente la producción y la cosecha. También, el reto más grande para un agricultor es el cambio climático porque con la lluvia no se puede trabajar y se pierde la agricultura.

“La Granja Orgánica Induchucuiti” produce para vender en los Farmer Markets: Albahaca, cebollas, chiles de árbol, chile serrano, pimiento morrón, betabeles, cilantro, orégano, manzanilla, epazote, quelites, verdolagas, flor de calabaza, chayote, papas, fresas, tomatillo, nopales, camote, lechuga, acelgas, chícharos, entre otros. En las escuelas se vende en cantidades mínimas: Cebollas, zanahorias, brócoli, entre otros.

“Mi negocio se enfoca en lo cultural como se puede ver con las cosechas que produzco. Y siempre el 90% de la producción debe de favorecer a otros agricultores. Lo que se desea es crear redes de ventas y más conexiones con la comunidad”, indicó Celsa.

Celsa describió orgullosamente como empezó a crear su propio negocio trabajando un cuarto de acre, en un trabajo de medio tiempo. Invirtió $500 dólares para empezar con el negocio, y la Organización de Alba, le enseñó a preparar la tierra, aprendió a manejar el tractor, y rentaba el equipo para trabajar. Actualmente, Celsa trabaja una tierra pequeña de 4.25 acres. Pero produce alrededor de 500 mil dólares en áreas de compra y venta, y desarrollo para otros agricultores. Celsa ha logrado a través de la agricultura crear relaciones con otros estados y con escuelas. Los productos orgánicos producidos por “La Granja Orgánica Induchucuiti” creada por Celsa se distribuyen a Los Bancos de Comida, Farmer Markets, las escuelas, y las tiendas en general. Foto Celsa Ortega.

Los productos orgánicos de la granja de la empresaria agrícola Celsa Ortega, se pueden comprar en el Farmer Market, en la Pulga del Este de Palo Alto, todos los miércoles de 8:00 a.m. a 12:00 p.m. En el Senior Center en San Rafael, todos los jueves de 8:00 a.m. a 1:00 p.m. También Celsa puede hacer entregas directas de cajas de productos orgánicos a las tiendas o los grupos de personas que lo soliciten.

Los invitamos a visitar directamente “La Granja Orgánica Induchucuiti” en esta dirección: 61 Cory Road. Aromas, CA 95004. Se puede comunicar al teléfono, (831) 383-2054, y seguirlos por la página de Facebook: https://www.facebook.com/Induchucuiti

Si desea contactar a la Organización de Alba para visitarlos o está interesado en información para capacitarse en el trabajo agrícola, puede llamar al teléfono (831) 758-1469 o acudir directamente a la dirección: 1700 Old Stage Road. Salinas, CA. El sitio por Internet es: https://albafarmers.org/?lang=es

Agradecemos a Celsa Ortega por brindarnos esta entrevista para Alianza Metropolitan News. Aplaudimos su sabiduría, trabajo y emprendimiento, primero por sacar adelante a cuatro hijos con su trabajo en el campo. Además, por ser un ejemplo de mujer empresaria agrícola, que ama su cultura y está dejando un precedente de cómo conectar a la comunidad con la tierra y la comida a través de la cosecha de productos orgánicos.