En el fértil sur del condado de Santa Clara, donde los campos verdes se extienden hasta donde alcanza la vista y el ajo y los pimientos marcan el ritmo de la economía local, crece una preocupación silenciosa pero cada vez más presente: el temor a los operativos migratorios de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).

A semanas de que comience la temporada alta de cosechas, agricultores y trabajadores del campo enfrentan una realidad incierta. Aunque las autoridades aún no reportan impactos directos en las faenas agrícolas, la ansiedad está en el aire, especialmente entre quienes dependen de la mano de obra inmigrante —documentada o no— para sacar adelante los cultivos que alimentan a buena parte del país.

“Las cosechas todavía están creciendo, pero podríamos empezar a ver escasez de mano de obra o retrasos en prácticas agrícolas críticas”, alertó Helena Roberts, subcomisionada de Agricultura del condado. “Y si esto se agrava, podríamos enfrentar casos extremos en los que los agricultores no puedan recolectar sus cultivos”.

Incertidumbre en los surcos

En Gilroy, hogar de uno de los mayores productores de ajo del país, el panorama es de vigilancia silenciosa. Bill Christopher, socio gerente de Christopher Ranch, explicó que, si bien los trabajadores aún se presentan a diario, la tensión es palpable.

“Hay un poco de nerviosismo. Nadie ha dejado de venir, pero todos tienen la incertidumbre en la mente. Y nosotros también”, dijo Christopher.

La misma percepción tiene Tim Chiala, de Chiala Farms, una operación familiar en Morgan Hill dedicada al cultivo de pimientos y ajos. Aunque su personal aún no ha sido afectado directamente, la inquietud psicológica está presente entre sus empleados.

“Mis trabajadores están nerviosos en general. Lo que está pasando les pesa, aunque aún no se sienta de forma directa. Nosotros dependemos de manos humanas, no hay una máquina que pueda hacer estas cosechas por ellos”, afirmó Chiala. Un día perdido en plena temporada de cosecha, advierte, no se recupera jamás.

Economía agrícola en juego

El valor bruto de la producción agrícola en el condado superó los $371 millones en 2023, un incremento del 3.5% respecto al año anterior. Más de 8,000 trabajadores agrícolas mantienen viva esta industria, muchos de ellos inmigrantes que ahora sienten que su permanencia está bajo amenaza.

“Estados Unidos depende de la mano de obra inmigrante”, afirmó la activista Darlene Tenes, defensora de los trabajadores agrícolas. “Cuando esa fuerza laboral desaparece, toda la sociedad se ve afectada: desde los precios de los alimentos hasta la falta de quien cuide a tus hijos o construya tu casa”.

Aunque el presidente Donald Trump ha declarado que las redadas en granjas se detendrán durante las temporadas de cosecha, no existe hasta ahora una política formal que garantice esa protección. Eso deja a miles de trabajadores —y a las empresas— en un limbo legal y emocional.

“Trump acaba de decir que han pausado todas las redadas relacionadas con la agricultura. Eso es bueno, especialmente ahora en plena temporada de cosecha”, comentó Christopher. “Pero necesitamos una política clara, un camino hacia la residencia legal para quienes ya están trabajando. Algo tiene que pasar”.

Costo humano y económico

A pesar de que algunas granjas optan por el programa federal H-2A para traer trabajadores temporales legalmente desde México, no todos pueden costear ese proceso, que muchos describen como costoso y frustrante.

“Varios de nosotros usamos el H-2A para no arriesgarnos a quedarnos sin personal, pero no todos pueden hacerlo. Y sigue siendo complicado”, explicó Chiala.

Mientras tanto, el miedo comienza a erosionar los lazos de confianza entre trabajadores y autoridades. A pesar de que el condado ofrece entrenamientos y recursos, la participación disminuye cuando hay miedo, advirtió Helena Roberts.

“En nuestra última sesión vimos buena asistencia, lo que nos dice que aún hay confianza. Pero en otros lugares la participación ha sido pobre. Todo depende de cómo te relacionas con ellos y si confían en ti”, dijo.

Una llamada a la empatía y la acción

Roberts insta a los empleadores agrícolas a preparar a sus equipos con información y recursos legales ante posibles encuentros con ICE. El condado de Santa Clara también ofrece acceso a la Red de Respuesta Rápida, una línea directa para reportar y responder a redadas migratorias. La Ciudad de San José en una decisión que marcó historia aprobó destinar $1 millón para fortalecer este apoyo a los inmigrantes.

Para muchos, como Tenes, este momento exige más que palabras: requiere humanidad. “Estas personas solo quieren trabajar”, dijo. “Por mucho que la gente se queje de los inmigrantes, los necesitan. Nuestra industria agrícola se sostiene sobre el esfuerzo, la dignidad y la invisibilidad de la mano de obra indocumentada”.