Expertos en temas electorales, abogados y lideres comunitarios alertan que la manipulación de distritos electorales en Texas no tiene precedentes y golpea con mayor fuerza a comunidades afroamericanas y latinas.

Para analizar la crisis política y social que ha desatado la redistribución de distritos electorales en Texas y California, se reunieron en una conferencia Gene Wu, representante demócrata en la Cámara de Texas; Sarah Rohani, consejera Adjunta del Fondo de Defensa Legal de la NAACP; Thomas Saénz, presidente y consejero general de MALDEF y Sam Wang, presidente del Electoral Innovation Lab de la Universidad de Princeton.

Los expositores coincidieron en que lo que está en juego no son solo escaños, sino el futuro de la representación de comunidades enteras, en particular las minorías. Las advertencias de Wu, marcó el inicio del debate, sobre el peligro de un sistema democrático donde las reglas del juego se manipulan para garantizar victorias permanentes.

DEMOCRACIA EN PELIGRO

El representante Gene Wu inició su ponencia con un testimonio cargado de vivencias personales y con un tono de alarma. Recordó que durante semanas los legisladores demócratas de Texas realizaron un “quorum break” para frenar las iniciativas republicanas, incluso viajando a otros estados para denunciar lo que ocurría.

“Si me veo más cansado de lo normal es porque pasé más de 48 horas seguidas en el piso de la Cámara acompañando protestas y resistiendo presiones. Pero la batalla sigue porque lo que está en juego es enorme”, declaró.

El legislador denunció que el objetivo republicano es simple: garantizar el poder, aunque sea a costa de violar la voluntad popular. “Lo que quieren es hacer trampa porque saben que sus políticas están llevando al país a una recesión y que la ciudadanía se los va a cobrar en las urnas. Su única salida es manipular los distritos”, acusó.

Explicó dos métodos usados en Texas: el packing y el fracking. En el primer caso, “están tomando dos distritos afroamericanos con gran peso político y los están fusionando en uno solo, para que donde antes se elegían dos voces negras ahora solo quede una”.

En el segundo, con comunidades latinas, “dividen barrios con fuerza creciente y los dispersan en zonas mayoritariamente blancas, anulando su capacidad de decidir”.

Wu subrayó el impacto concreto: “En Texas, para que los anglos elijan un representante basta con 400 mil votos; a los latinos les cuesta un millón y medio, y a los afroamericanos casi dos millones y medio. Eso es un fraude estructural”.

Frente a quienes preguntaron si la estrategia republicana podía volverse en su contra, el legislador admitió que existe el riesgo del “dummy-mandering”: distritos tan mal dibujados que terminan debilitando al propio partido que los diseñó. Pero fue enfático en aclarar: “Esto no es lo mismo en Texas que en California. En Texas se viola la Constitución y la Ley de Derechos Electorales de 1975 una y otra vez. Lo nuestro es ilegal; lo de California es una defensa”.

Finalmente, Wu remarcó que los efectos trascienden lo electoral. “Cuando a una comunidad le quitas representación, le quitas dinero para escuelas, hospitales o centros comunitarios. Los proyectos se detienen y se pierden décadas de esfuerzo. No se trata solo de votos, se trata de sobrevivencia”.

BATALLA LEGAL POR DERECHOS CIVILES

La abogada de la NAACP Legal Defense Fund, Sara Rohani, reforzó el mensaje desde el ángulo jurídico. Asegurando que la redistribución impulsada por Texas “atenta directamente contra los derechos civiles y revierte medio siglo de luchas”.

Advirtió que la comunidad afroamericana es la más golpeada: “Lo que vemos en Texas es un intento descarado de reducir la voz política de los afroamericanos, concentrándolos en un solo distrito y limitando su capacidad de elegir a más de un representante”.

Para la NAACP, el litigio será inevitable. “Los tribunales han fallado en múltiples ocasiones contra Texas por estas mismas prácticas, y volveremos a los tribunales porque no podemos permitir que se borre la representación de millones de ciudadanos”.

EL GOLPE A LOS LATINOS

Desde MALDEF, Thomas Saénz se centró en las consecuencias para la comunidad latina. Explicó que los hispanos son actualmente el grupo de mayor crecimiento poblacional en Texas, pero ese avance no se refleja en las urnas debido a la manipulación.

“Cuando tomas un vecindario latino y lo partes en tres, su fuerza política desaparece. Pueden votar, pero nunca decidirán el resultado. Eso no es democracia”, afirmó.

Saénz recordó que el voto latino ha sido clave en ciudades como Dallas, Houston o el sur de Texas, y que por eso se ha convertido en objetivo de maniobras. “Es un mensaje claro: temen la fuerza de nuestra comunidad y por eso buscan neutralizarla antes de que sea demasiado tarde”.

MANIPULACION EXTREMA EN TEXAS

El académico de Princeton, Sam Wang, hizo importantes aportes desde el contexto histórico y comparativo. Según Wang, lo que ocurre en Texas no tiene precedentes: “Se trata del gerrymandering (manipulación de distritos electorales) más extremo en la historia moderna de los derechos de voto en Estados Unidos”.

Explicó que, a diferencia de California, donde la Constitución estatal establece una comisión independiente de redistribución, en Texas no existen límites legales claros. “Es literalmente el Viejo Oeste en materia de mapas electorales”, señaló.

Wang también subrayó que la batalla no se limita al nivel federal: “La democracia estadounidense se juega estado por estado. Lo que haga cada legislatura impacta directamente en Washington”.

Aun así, San Wang quiso dar un aliento de esperanza, manifestando que “hace diez años estábamos peor. Hubo avances con comisiones independientes y fallos estatales que corrigieron excesos. El reto es no retroceder”.

PELEA POR LOS MAPAS NO ES TÉCNICA

Al finalizar laconferencia quedó claro que la pelea por los mapas no es técnica ni burocrática: es política, social y profundamente humana. Como ha dicho Gene Wu se pretende borrar a comunidades enteras de la representación. Rohani y Saénz reforzaron la dimensión de derechos civiles y de justicia racial, mientras Wang aportó una perspectiva nacional e histórica.

El mensaje común fue que, si la manipulación de distritos electorales se normaliza, la democracia estadounidense corre el riesgo de convertirse en un sistema donde los votos dejan de importar.