El futuro de la salud y la seguridad pública en el condado de Santa Clara se cruza en un debate candente. La propuesta Medida A, un aumento de cinco octavos de centavo en el impuesto general sobre las ventas que se someterá a votación el próximo 4 de noviembre, promete recaudar $330 millones anuales para sostener el sistema hospitalario público frente a recortes federales. Sin embargo, los sindicatos de alguaciles y fiscales han levantado la voz, advirtiendo que la medida podría profundizar la crisis de personal en seguridad pública.

En los últimos días, decenas de trabajadores de la salud y funcionarios electos se congregaron en el Centro Médico Valley de San José para expresar su respaldo a la Medida A. Allí, médicos advirtieron que sin el impuesto el segundo sistema hospitalario público más grande de California podría colapsar. “El bloqueo sería como cerrar varios carriles de la autopista 101, solo que aquí estamos hablando de vidas humanas”, señaló Praveen Anchala, radiólogo del VMC.

En contraste, los sindicatos de seguridad pública difundieron un comunicado conjunto cuestionando la medida. “Antes de decidir sobre este aumento del impuesto, los votantes deberían exigir saber si el condado dejará de recortar a los alguaciles que patrullan parques, transporte público y vecindarios”, declaró Marcus Barbour, presidente de la Asociación de Alguaciles Adjuntos.

Recordó que el número de agentes cayó de 532 en 2020 a 370 en la actualidad: “Eso es un 31% menos y nuestras comunidades más vulnerables son las que más sufren”.

El malestar también llegó a la Fiscalía. “¿La Medida A ayudará a mantener la seguridad en nuestras calles o generará más víctimas que necesitarán hospitales para tratar sus heridas?”, cuestionó Max Zarzana, presidente de la Asociación de Abogados del Gobierno del Condado.

Los impulsores de la medida argumentan que los hospitales del condado dependen en gran parte de Medi-Cal, y los recortes federales al programa —estimados en $4,400 millones en cinco años— pondrán en jaque a clínicas y emergencias. Ashley Mompoint-Michel, madre de un niño sobreviviente de un accidente grave, dio un testimonio emotivo: “Gracias a este hospital y sus recursos, nuestro hijo está vivo. Este lugar salva vidas todos los días”.

Mientras concejales como Bien Doan expresan apoyo condicionado al impuesto —“no es fácil pedir un nuevo tributo, pero debemos salvar vidas”—, figuras como el alcalde Matt Mahan guardan silencio, manteniendo tensiones con la Junta de Supervisores por las prioridades presupuestales.

La votación definirá si la ciudadanía está dispuesta a pagar más impuestos para proteger el sistema de salud o si prevalecerán las dudas sobre el impacto en la seguridad pública.