En medio de una fuerte paralización del gobierno federal, especialistas y defensores de la salud advierten que familias trabajadoras, inmigrantes, jóvenes y adultos mayores enfrentan un inminente colapso financiero y sanitario. Entre testimonios, datos alarmantes y llamados urgentes, los especialistas reunidos en una conferencia nacional, organizada por American Community Media, evidencian el impacto humano detrás de la expiración de los créditos fiscales que mantienen accesible el seguro médico para millones.

Un país al borde de un shock sanitario

El panorama actualmente es contundente, millones de estadounidenses están a semanas de enfrentar un aumento sin precedentes en sus costos de salud, justo cuando el país atraviesa un cierre gubernamental sin una fecha clara de solución.

Durante la conferencia titulada “Mientras el cierre del gobierno se prolonga, ¿es posible llegar a un acuerdo sobre los costos de la atención médica?”,se recalcó que siete de cada diez estadounidenses aseguran que no podrán pagar un aumento en su seguro médico sin afectar gravemente su presupuesto familiar.

El detonante es la inminente expiración de los créditos fiscales ampliados del Obamacare, que durante tres años permitieron que millones accedieran a seguros más económicos. Si el Congreso no renueva este apoyo, al menos cuatro millones perderán su cobertura inmediatamente, y otros millones enfrentarán primas que podrían duplicarse.

Anthony Wright: “Esto no es inevitable, es una decisión política”

El director ejecutivo de Familias USA, Anthony Wright, advierte sobre el problema que “Las cartas ya llegaron. Las familias están abriendo sobres donde sus primas se duplican. Esto no es un accidente: es consecuencia directa de decisiones de política federal”.

Wright explicó que los aumentos base de las aseguradoras —tras años de ajustes moderados— ya rondan el 18 %, pero el fin de los créditos fiscales hará que las personas lo perciban como aumentos del 100 % o incluso 200 %.

Un ejemplo contundente es que un adulto de 60 años en Maine que hoy paga $460 mensuales gracias al subsidio, pasaría a pagar $1,400 al mes, es decir, más de $10,000 adicionales al año. “¿Quién puede asumir eso? Nadie”, concluyó Wright.

El experto insistió en que esto golpeará con más fuerza a trabajadores independientes, pequeños comerciantes, familias en transición laboral, gig workers como conductores de Uber y repartidores, y especialmente a comunidades rurales y de bajos ingresos.

Advirtió que en las zonas rurales el impacto será doblemente devastador: primas más altas y un sistema hospitalario ya debilitado. Menos pacientes asegurados se traduce en cierres posibles de hospitales rurales, clínicas comunitarias, salas de maternidad y centros de atención para adultos mayores.

Wright cuestionó duramente al Congreso diciendo: “No estamos frente a un desastre natural. Esto es el resultado de rechazar una y otra vez las propuestas para extender estos créditos”.

Las comunidades latinas: entre las más vulnerables

Ante una pregunta sobre el impacto en los latinos en California, Wright fue claro: más de la mitad de los inscritos en Covered California son latinos, y muchos pertenecen a sectores con baja oferta de seguro laboral: restaurantes, agricultura, construcción, comercio minorista, belleza y servicios.

“Solo en California, entre 1.5 y 1.7 millones dependen del mercado individual. Son trabajadores, pequeños emprendedores, padres y madres que no pueden costear un aumento del doble”, afirmó.

La posible pérdida de cobertura en estas comunidades amenaza con revertir avances históricos en acceso a la salud.

Jennifer Sullivan: “La pérdida de los planes de $0 será devastadora para las familias más pobres”

Jennifer Sullivan, directora de acceso a la cobertura de salud y líder del proyecto Beyond the Basics en el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas, centró su intervención en uno de los elementos más sensibles: el fin de los planes con prima de $0 para personas de muy bajos ingresos.

Explicó que el 93 % de los inscritos en el mercado reciben ayuda financiera. Que casi la mitad gana menos de $32,000 al año. Un cuarto son pequeños empresarios o trabajadores por cuenta propia. Otro cuarto son jóvenes adultos recién incorporados al mercado laboral. Y casi otro 25 % son adultos mayores cerca de la edad de jubilación.

“Para muchos, un dólar de prima es la diferencia entre tener o no tener seguro”, afirmó.

Detalló que con el fin de los créditos alrededor de 400,000 personas perderán acceso inmediato, según Brookings; estados sin expansión de Medicaid verán una caída aún más drástica.

Sullivan también recordó que el acceso a la salud para inmigrantes ha vivido retrocesos recientes, los receptores de DACA, que recién este año pudieron acceder a seguros subsidiados, ya están siendo excluidos nuevamente bajo la nueva normativa federal.

Desinformación, miedo y efectos en comunidades inmigrantes

Uno de los puntos más sensibles durante la conferencia surgió al discutir la situación de inmigrantes —documentados y no documentados— en medio del clima político actual.

Jennifer Sullivan advirtió que, incluso entre quienes sí son elegibles, el temor por regulaciones migratorias genera un “efecto de enfriamiento”.

“Hay familias que prefieren no inscribirse por miedo a consecuencias migratorias, aunque el beneficio sea legal y esencial para su salud”, concluyó.

“Seis de cada diez afectados no saben lo que viene”:

Ashley Kirzinger, directora de metodología de encuestas de KFF, presentó datos de opinión pública clave:

  • Solo 4 de cada 10 estadounidenses han oído hablar del fin de los créditos fiscales.
  • Entre quienes sí usan el mercado, la desinformación es igualmente alta.
  • Sin embargo, 8 de cada 10 apoyan extender los créditos, incluidos:
    • 92 % de demócratas,
    • 82 % de independientes,
    • 59 % de republicanos,
    • y 57 % de votantes MAGA.

Kirzinger explicó que el motivo es simple, “No se necesita amar al Obamacare para temer que tu seguro se duplique”. En sus investigaciones, 70 % de quienes compran su propio seguro afirman que no podrían pagarlo si el aumento supera el 90 %.

Ashley Kirzinger también enfatizó que la salud es ya el “mayor temor económico” de los estadounidenses, incluso por encima del costo de vivienda o alimentos.

Un retroceso en la salud pública

Ante las preguntas: ¿Qué está ocurriendo?, ¿Es esta una estrategia para desmantelar el Obamacare sin necesidad de derogarlo?

Sullivan respondió, “No vemos un plan alternativo. Vemos un retroceso parcial de políticas que disminuyeron la tasa de no asegurados a su nivel histórico más bajo”.

Wright añadió que “eliminar $990 mil millones de Medicaid mientras se promete un fondo de $50 mil millones para hospitales rurales no es un plan serio. Es una cortina de humo”.

La urgencia: una carrera contra el reloj

Los especialistas en salud advirtieron que el tiempo se agota. En seis estados, los usuarios ya pueden consultar las nuevas tarifas para 2025 y la inscripción nacional comenzará el 1 de noviembre. Según los expertos, el “shock inicial” por los aumentos provocará que cientos de miles abandonen su cobertura, y aun si el Congreso logra aprobar una solución en diciembre, el daño ya estaría hecho.

Sullivan lo resumió así: “Esto no es un problema sin solución. Es un problema sin voluntad política para aplicar la solución”.

También coinciden en un mensaje conjunto: proteger los créditos fiscales del ACA es proteger familias, economías locales, hospitales rurales, pequeñas empresas y comunidades enteras.

En palabras de Wright, la salud no es un lujo. Es la base para que la gente pueda trabajar, estudiar, vivir y sostener a sus familias. No podemos permitirnos ignorar esto”.

Y como recordó Kirzinger, los datos demuestran que, sin importar afiliación política, la mayoría del país está de acuerdo en que nadie debería perder su seguro médico porque el Congreso no actuó a tiempo.