Líderes Campesinas: Besos y abrazos, jamás maltratos
Por Rossana Drumond, Alianza News
Con velas encendidas, carteles con frases de amor y respeto y un lema que resonó en cada rincón “Besos y abrazos, jamás maltratos”, las valientes mujeres de Líderes Campesinas realizaron una marcha y vigilia en El Centro, en el Condado Imperial. Fue una jornada de memoria, resistencia y unidad, en la que las voces de quienes sobrevivieron a la violencia se mezclaron con el compromiso de seguir luchando para que ninguna mujer más tenga que callar su dolor.

El evento, organizado por Líderes Campesinas, organización sin fines de lucro, tuvo como objetivo crear conciencia sobre la violencia doméstica, un crimen que muchas veces no es denunciado por las víctimas y que sigue afectando a miles de mujeres, especialmente a las trabajadoras agrícolas en California. La cita fue también una oportunidad para recordar a quienes ya no están y fortalecer los lazos de solidaridad entre las que siguen en pie.
Líderes Campesinas siempre ha sido un faro de esperanza para las mujeres del campo. Fundada en el Valle de Coachella, esta organización nació del impulso de mujeres inmigrantes que con el teatro y la educación popular comenzaron a hablar de temas antes silenciados: el acoso, los abusos laborales, la discriminación y la violencia en los hogares.
Hoy, con presencia en dieciséis comunidades agrícolas de California, el movimiento se ha consolidado como una red de liderazgo y acompañamiento para miles de mujeres y familias. Su mensaje es claro: invertir en las mujeres campesinas es fortalecer a toda la comunidad.
Voces desde el Valle Imperial
Durante la jornada, tres admirables mujeres compartieron sus testimonios de vida, marcados por el dolor, pero también por la valentía de haber sobrevivido y transformado su experiencia en una herramienta de ayuda a otras.
Ana Rosiles, apoyando a las mujeres

Ana Rosiles, intercesora de violencia doméstica en el Valle Imperial, habló con voz firme y mirada serena: “Yo nací de padre bracero y madre campesina. Llegué a este país siendo campesina también, como todos aquí que venimos a probar el sueño americano. Ver tanto silencio, tanto miedo entre las mujeres me motivó a alzar la voz. Yo soy su representante; abogo por ellas en hospitales, en las cortes, en donde haga falta. Nunca están solas”.
Ana acompaña personalmente a mujeres víctimas de violencia doméstica desde el momento en que se atreven a denunciar hasta que logran iniciar una nueva vida. Su labor incluye ayudarlas a tener apoyo legal, psicológico y social.
La historia de María Franco

Entre las asistentes a la vigilia estuvo María Franco Espinosa, voluntaria de Líderes Campesinas desde hace tres años. Su historia refleja el poder de la decisión y el valor de dar el primer paso. Su testimonio, como el de muchas otras, dio fuerza a las asistentes, que escuchaban en silencio y luego respondían con aplausos y abrazos.
Elvira: una vida salvada para salvar otras

La historia de Elvira Herrera, Coordinadora del Programa de Violencia contra la Mujer, es una prueba de supervivencia y de fe en la justicia. “Después de años de violencia, le dije a mi esposo que me iba a ir. Él se preparó y me tuvo secuestrada, me golpeó y me dio un balazo, pero Dios tenía otros planes para mí. Volví a la vida para ayudar a otras mujeres”. Desde entonces, dedica su vida a educar, acompañar y prevenir a las mujeres violentadas.
Durante la vigilia, se leyó el poema “Hoy te traje flores”, un homenaje a las mujeres que no pudieron contar su historia. Con las velas encendidas formaron un círculo de luz “Por las que ya no están, por las que siguen luchando”, como un reconocimiento para ellas, expresó una de las organizadoras, para que vean que nunca las hemos olvidado. Siempre hay que alzar la voz por quien necesita apoyo”.
La labor de Líderes Campesinas va más allá de la atención de emergencias. Su enfoque integral incluye talleres, programas de liderazgo, asesoría legal, apoyo psicológico y campañas de prevención en escuelas y comunidades agrícolas. Desde su fundación, la organización ha formado a cientos de promotoras comunitarias que, como Ana, María y Elvira, transforman el dolor en acción.
Al cierre de la vigilia, las representantes de Líderes Campesinas reafirmaron su compromiso con tres líneas de acción prioritarias:
- Acompañamiento integral a víctimas de violencia doméstica, sin importar su estatus migratorio.
- Educación comunitaria, con talleres sobre prevención, derechos y señales de alerta.
- Formación de nuevas lideresas en las comunidades agrícolas para ampliar el alcance de la red.

“Nuestra meta es que ninguna mujer se sienta sola dijo Ana Rosiles. Y que ningún agresor vuelva a pensar que puede abusar impunemente”.
Cuando la marcha llegó a su fin, el silencio se llenó de aplausos y abrazos. No había gritos sino lágrimas de alivio y orgullo. En medio de la oscuridad, las velas seguían encendidas, símbolo de resistencia y amor propio. El mensaje fue unánime: “No más silencio. No más miedo. No más violencia”.
Porque cada historia contada es una vida que se salva. Porque en cada abrazo solidario florece una nueva oportunidad. Y porque, como repitieron una y otra vez en la marcha: “Besos y abrazos, jamás maltratos”.
Líderes Campesinas invita a todas las mujeres que estén atravesando una situación de violencia a comunicarse con sus oficinas locales. Pueden visitar www.liderescampesinas.org.

