El condado de Santa Clara ya encendió oficialmente la maquinaria electoral. Más de un millón de votantes registrados comenzarán a recibir esta semana sus boletas para las elecciones primarias de junio, en un proceso que las autoridades esperan tenga la participación más alta en años para unos comicios de mitad de mandato.
La elección no solo definirá cargos locales y del condado. También podría marcar el futuro político del alcalde de San José, Matt Mahan, quien busca abrirse paso en la carrera por la gobernación de California.
Las autoridades electorales estiman una participación del 45%, una cifra superior a la registrada en elecciones primarias similares de los últimos años. Aun así, expertos advierten que eso significa que más de la mitad de los votantes registrados posiblemente no acudirá a las urnas.
“Estamos viendo más interés debido a que esta es una contienda abierta y competitiva para gobernador”, explicó la socióloga política Mindy Romero, fundadora del Center for Inclusive Democracy. A diferencia de hace cuatro años, esta vez no existe un gobernador buscando la reelección, lo que abre la competencia entre varios aspirantes demócratas y republicanos.
Entre ellos aparece Matt Mahan, alcalde de San José, quien enfrenta una batalla cuesta arriba frente a figuras de peso estatal y nacional. La lista incluye al exsecretario federal Xavier Becerra, la excongresista Katie Porter, el empresario multimillonario Tom Steyer y el exalcalde de Los Ángeles Antonio Villaraigosa, entre otros.
Aunque Mahan ha recibido respaldo de importantes empresarios de Silicon Valley y políticos moderados, las encuestas todavía lo colocan detrás de otros candidatos con mayor reconocimiento estatal.
Pero más allá de la contienda por la gobernación, las elecciones también pondrán bajo la lupa varios puestos clave del condado y cinco distritos del Concejo Municipal de San José.
Las autoridades han instalado 111 buzones oficiales donde los residentes podrán depositar sus boletas las 24 horas del día. Además, 24 centros de votación abrirán el 23 de mayo y otros 88 comenzarán a operar el 30 de mayo, pocos días antes de la jornada electoral del 2 de junio.
Michael Borja, portavoz de la Oficina Electoral del Condado, destacó las ventajas del voto anticipado. “La gente tiene tiempo para investigar a los candidatos y estudiar las propuestas antes de votar”, señaló.
La fecha límite para registrarse y recibir una boleta por correo fue el 18 de mayo. Después de esa fecha, los residentes aún podrán registrarse condicionalmente y votar de manera presencial hasta el mismo día de la elección. Sin embargo, uno de los mayores desafíos sigue siendo combatir la apatía electoral.
Para muchas familias, votar se ha convertido no solo en una responsabilidad cívica, sino también en una oportunidad para reunirse y debatir sobre el futuro de sus comunidades.
Ese es el caso de Araceli Gonzales, residente de Morgan Hill, quien junto a su familia transformó las elecciones en una tradición muy particular: las “fiestas de boletas”.
Con pizza, bebidas y hasta presentaciones de PowerPoint, familiares y amigos analizan juntos cada candidato, las propuestas y los respaldos políticos antes de emitir su voto.
“Cada persona comparte cómo una decisión política puede afectar a su familia, a sus hijos o a su trabajo”, contó Gonzales. “Escuchar distintas perspectivas ayuda mucho a entender lo que realmente está en juego”.
La escena refleja una realidad que muchas veces pasa desapercibida: detrás de cada voto hay historias personales, preocupaciones económicas, sueños familiares y decisiones que impactarán la vida diaria de millones de personas.
En un momento donde la desconfianza política crece y la polarización domina el debate público, las elecciones de Santa Clara llegan como una prueba para medir no solo el interés ciudadano, sino también la capacidad de la comunidad para participar y decidir el rumbo de su futuro.
Porque al final, aunque muchos piensen que un voto no cambia mucho, las elecciones siguen definiendo quién toma decisiones sobre vivienda, seguridad, educación, inmigración y calidad de vida.
Y esta vez, Santa Clara podría tener un papel clave en decidir quién gobernará California.

