La construcción de un nuevo centro de datos en San José promete empleo, inversión y soporte para la inteligencia artificial, pero grupos comunitarios y ambientalistas exigen mayores garantías sobre sus impactos en el agua, la energía y la salud pública.

La carrera por la inteligencia artificial y la computación en la nube ya tiene un nuevo capítulo en Silicon Valley. Microsoft inició esta semana la construcción de un centro de datos de 48 megavatios en el vecindario de Alviso, en San José, un proyecto que las autoridades locales consideran clave para sostener la creciente demanda tecnológica del futuro.

La inversión representa mucho más que un nuevo edificio. Se trata de infraestructura estratégica para una economía cada vez más dependiente de los servicios digitales, desde las transacciones bancarias y los historiales médicos hasta los sistemas de emergencia y las plataformas de inteligencia artificial.

Según Jonathan Noble, director sénior de asuntos gubernamentales de Microsoft, este será el primer centro de datos construido específicamente para ese propósito, propiedad de la empresa y operado directamente por ella en San José. Durante la fase de construcción, el proyecto generará más de 600 empleos, mientras que una vez en funcionamiento creará más de 100 puestos permanentes.

El alcalde de San José, Matt Mahan, calificó los centros de datos como una “infraestructura crítica” para el mundo moderno. Afirmó que sectores esenciales como la salud, el transporte, las comunicaciones y la inteligencia artificial dependen de este tipo de instalaciones para funcionar de manera eficiente y segura. “Se necesita esta infraestructura fundamental para impulsar el mundo moderno”, sostuvo el alcalde.

Microsoft también ha destacado que el complejo utilizará agua 100% reciclada para los sistemas de enfriamiento y energía renovable para sus operaciones. Además, tendrá capacidad para apoyar la red eléctrica durante períodos de alta demanda, una característica que los funcionarios municipales consideran un aporte adicional para la estabilidad energética de la región.

La otra cara del crecimiento tecnológico

Sin embargo, el crecimiento acelerado de los centros de datos también está generando resistencia entre organizaciones vecinales y grupos ambientalistas.

Mientras la ciudad avanza en la elaboración de normas específicas para regular estas instalaciones, defensores comunitarios temen que las nuevas reglas terminen facilitando las aprobaciones en lugar de fortalecer la protección ambiental y la participación ciudadana.

Actualmente, San José cuenta con aproximadamente 20 centros de datos en operación. Otros seis están en construcción y cinco más se encuentran en proceso de revisión para obtener permisos municipales.

Para los activistas, el problema no es únicamente la cantidad de proyectos, sino la falta de información sobre su verdadero impacto.

Dash Leeds, coordinador de conservación del Sierra Club Loma Prieta, cuestionó que la ciudad avance rápidamente en la expansión de esta industria sin haber realizado un proceso amplio de consulta pública.

Los críticos señalan que los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial consumen significativamente más energía y agua que los tradicionales. También advierten que los procesos de enfriamiento pueden generar residuos con metales y compuestos químicos que, si no son tratados adecuadamente, podrían afectar fuentes de agua locales.

La preocupación se ve agravada porque, según funcionarios municipales, la ciudad no siempre conoce el uso específico que tendrá cada instalación. Los desarrolladores no están obligados a revelar si un centro estará destinado principalmente a aplicaciones de inteligencia artificial, servicios financieros, sistemas médicos u otras operaciones tecnológicas.

Organizaciones como Alviso in Action y Dreaming Collaborative han pedido mayor transparencia y una evaluación más rigurosa antes de aprobar nuevos proyectos. Sus representantes sostienen que la comunidad necesita conocer con claridad el impacto ambiental, energético y social de cada centro de datos antes de que se autoricen nuevas construcciones.

Desarrollo económico y regulación

Las autoridades municipales defienden una posición intermedia: impulsar el crecimiento económico sin descuidar la protección ambiental.

El concejal David Cohen rechazó la idea de suspender temporalmente el desarrollo de nuevos centros de datos, argumentando que estos proyectos requieren años de planificación y construcción, por lo que frenar el proceso podría afectar la competitividad económica de la ciudad.

Por su parte, la administración municipal anunció que organizará reuniones comunitarias y creará una plataforma digital para que los residentes puedan consultar información sobre los proyectos existentes y futuros.

La discusión llega en un momento en que San José busca consolidarse como uno de los principales polos tecnológicos del país. En 2025, la ciudad firmó un acuerdo con PG&E para facilitar el suministro eléctrico y las mejoras de infraestructura necesarias para al menos 12 proyectos de gran consumo energético antes de 2030.

Un debate que recién comienza

La construcción del centro de datos de Microsoft que la inteligencia artificial y los servicios digitales requieren enormes cantidades de infraestructura física para funcionar.

Mientras líderes políticos y empresariales ven estas instalaciones como motores de empleo, innovación e inversión, los grupos comunitarios exigen que el crecimiento tecnológico no avance a costa del medio ambiente ni de la calidad de vida de los residentes.

El desafío para San José será encontrar el equilibrio entre ambas visiones. La demanda de centros de datos seguirá creciendo, pero también aumentará la presión pública para garantizar que ese desarrollo ocurra de manera transparente, sostenible y con beneficios tangibles para las comunidades donde se construyen.