La histórica institución que durante casi 40 años ha abierto las puertas de la educación a miles de familias inmigrantes enfrenta una incertidumbre legal que preocupa a toda la comunidad.

Para miles de familias del Este de San José, la Escuela Popular representa mucho más que un plantel educativo. Es el lugar donde padres aprendieron inglés, adultos obtuvieron su diploma de secundaria, niños encontraron una educación bilingüe y numerosas familias inmigrantes recibieron orientación para construir un mejor futuro.

Hoy, esa institución comunitaria enfrenta el mayor desafío de su historia.

La escuela continúa operando gracias a una orden judicial temporal, luego de que el Distrito de Escuelas Secundarias del Este de San Jose revocara su autorización para funcionar como escuela Charter, argumentando que una parte de su personal docente no cumplía con los requisitos estatales de acreditación profesional. La decisión desató una intensa batalla legal y movilizó a padres, estudiantes y líderes comunitarios que consideran a Escuela Popular un patrimonio educativo del Este de San José.

Fundada hace casi cuatro décadas por la educadora Lidia Reguerín, la Escuela Popular nació como un pequeño proyecto comunitario para enseñar inglés a inmigrantes recién llegados. Con el paso de los años evolucionó hasta convertirse en un centro integral de aprendizaje que atiende desde educación preescolar hasta programas para adultos que desean completar la preparatoria, además de ofrecer servicios sociales, orientación familiar y apoyo para la integración de inmigrantes.

Su modelo educativo ha sido ampliamente reconocido porque involucra a toda la familia. Mientras los hijos estudian, muchos padres aprovechan para aprender inglés, terminar sus estudios o prepararse para ingresar al mercado laboral.

Un conflicto que divide opiniones

El conflicto comenzó cuando el distrito escolar determinó que la institución incumplía la legislación estatal que exige que prácticamente todos los maestros de las escuelas Charter cuenten con credenciales docentes completas.

Durante la reunión en la que se tomó la decisión, funcionarios del distrito señalaron que la medida no obedecía al desempeño académico de la escuela ni a su trabajo con la comunidad, sino al deber legal de hacer cumplir los estándares establecidos por California para garantizar una educación de calidad.

Por su parte, la directora ejecutiva de la Escuela Popular, Patricia Reguerín, sostiene que la institución ha trabajado intensamente para regularizar las credenciales de sus docentes y considera que cerrar la escuela castigaría a cientos de estudiantes y familias que dependen de sus programas educativos.

Durante la entrevista con Alianza News, la directora ejecutiva, Patricia Reguerín, dijo que los 40 maestros que integran la facultad de la Escuela Popular tienen un compromiso profesional y espiritual de formar a estudiantes capacitados y comprometidos con la sociedad y la comunidad del estado de California. Desde junio de 2025, esta escuela se ha encargado de apoyar a todos sus maestros para que actualicen sus credenciales. También se han realizado cambios para atraer a maestros con las credenciales adecuadas para las materias que enseñan. Y se han cumplido los requisitos planteados por el Distrito. Y, lo más importante, los estudiantes están aprendiendo porque la escuela sigue brindando un servicio educativo de calidad y consistente a la comunidad.

“Estamos dispuestos a ser buenos colaboradores con East Side Union School District. Podemos servir a las familias a las que no pueden ayudar directamente. Nosotros sabemos cómo apoyar a nuestras familias inmigrantes. Tenemos mucha dedicación y motivación en todos los servicios educativos y sociales que ofrecemos”, recalcó la directora ejecutiva Patricia Reguerín.

Tras el fallo judicial emitido en julio, Reguerín expresó su satisfacción porque la decisión permitió mantener abiertas las puertas de la escuela mientras continúa el proceso legal.

Una escuela que cambió vidas

El impacto de Escuela Popular trasciende las aulas. A diferencia de otros centros educativos, su misión siempre ha estado orientada a romper el ciclo de pobreza mediante la educación familiar. En sus instalaciones no solo se enseña matemáticas o ciencias; también se brinda apoyo a inmigrantes, asesoría para padres, programas de desarrollo comunitario y oportunidades para adultos que buscan mejorar su calidad de vida.

Diversas organizaciones educativas la describen como un «ancla comunitaria», un espacio donde miles de familias han encontrado pertenencia, oportunidades y esperanza para construir un futuro mejor.

La comunidad no quiere perderla

La posibilidad de que Escuela Popular cierre definitivamente provocó una amplia movilización ciudadana. Padres de familia, exalumnos, organizaciones comunitarias y líderes del este de San José acudieron a reuniones públicas para solicitar que la escuela permanezca abierta. Para muchos de ellos, el problema trasciende el cumplimiento de un requisito administrativo: consideran que está en riesgo una institución que durante décadas ha servido a una de las poblaciones más vulnerables de Silicon Valley.

Mientras cientos de estudiantes continúan asistiendo a clases sin saber cuál será el desenlace definitivo, para quienes enseñan dentro de estas aulas aseguran que esas razones para cerrarla no reflejan la realidad.

En entrevista con Alianza News, Lucero Arellano, directora de Servicios de Apoyo, afirma que la escuela ha cumplido rigurosamente cada requisito legal y operativo que “el 100% de nuestros maestros en salón tienen credencial. El distrito no está entendiendo quiénes somos y lo que representamos para esta comunidad latina”

Con igual preocupación señala Yolanda Rodríguez, exmaestra y actual Instructional Leader, “aquí atendemos a más de 500 estudiantes, desde primaria hasta programas nocturnos para padres. Somos 98% latinos. Somos un espacio seguro y educativo para toda una comunidad que lo necesita”.

Patricia Reguerín, directora ejecutiva e hija de su fundadora, Lidia Reguerín, destaca que la institución ha sido un espacio de esperanza para las familias inmigrantes. “Los latinos somos resilientes”, afirma, al señalar que quienes llegan a la escuela buscan superarse mediante la educación y el trabajo. Explica que el plantel ofrece un entorno seguro donde niños y adultos pueden construir un mejor futuro. Además, brinda servicio de cuidado infantil para que los padres continúen sus estudios. Reguerín enfatiza que educar a las madres fortalece a toda la familia e inspira a las nuevas generaciones a seguir aprendiendo.

Un futuro aún incierto

Aunque la resolución judicial permitió que Escuela Popular siga funcionando por ahora, el caso aún no ha concluido y el futuro de la institución dependerá de las decisiones que adopten los tribunales y las autoridades educativas.

Lo que sí parece indiscutible es el legado que la escuela ha construido durante casi cuarenta años. Para generaciones de residentes del Este de San José, la Escuela Popular ha sido mucho más que un edificio escolar: ha sido un puente hacia la educación, la integración y el progreso de miles de familias inmigrantes.

Su historia refleja el enorme valor que pueden tener las escuelas comunitarias en barrios donde la educación representa la principal herramienta para transformar vidas. Hoy, esa historia continúa escribiéndose mientras la comunidad espera una decisión que definirá el futuro de una de las instituciones educativas más emblemáticas del este de San José.