Una nueva generación de infraestructura está tomando forma en las carreteras de California: estructuras que no están diseñadas únicamente para que circulen automóviles, sino también para que la fauna pueda cruzar de manera segura.

En Santa Clara Valley, esta idea comienza a convertirse en una realidad con el proyecto de cruce de fauna y sendero de la Ruta Estatal 17, cerca del embalse Lexington, una obra que busca resolver simultáneamente dos problemas: reducir los accidentes entre vehículos y animales y recuperar la conexión natural entre hábitats separados durante décadas por las carreteras.

El proyecto, que se espera esté abierto en 2028, forma parte de una visión más amplia que ahora podría recibir un impulso importante desde Sacramento.

El senador estatal Dave Cortese impulsa el Proyecto de Ley del Senado 1250 (SB 1250), una iniciativa que busca establecer financiamiento estatal permanente destinado específicamente a proyectos de conectividad para la vida silvestre.

La propuesta podría tener consecuencias importantes para Santa Clara County y, particularmente, para comunidades de San José que viven, trabajan o se movilizan cerca de corredores naturales y carreteras que atraviesan las montañas y espacios abiertos de la región.

La idea, aunque parezca sencilla es beneficiosa porque hace que las carreteras sean más seguras para las personas sin convertirlas en barreras mortales para los animales.

UNA CARRETERA QUE TAMBIÉN DIVIDE EL HÁBITAT

La Ruta Estatal 17 es una de las principales conexiones entre San José y las comunidades de las montañas de Santa Cruz. Miles de vehículos utilizan diariamente esta carretera para desplazarse entre el Silicon Valley y la costa.

Pero para la fauna silvestre, una carretera de alta velocidad representa una barrera.

Animales como venados, linces, gatos monteses y pumas necesitan desplazarse para encontrar alimento, agua, refugio y parejas. Cuando una autopista divide un territorio que anteriormente era continuo, los animales permanecen aislados o intentan cruzar. Los cruces de fauna buscan corregir esa problemática.

En lugar de obligar a los animales a atravesar directamente el pavimento, las estructuras les ofrecen un corredor seguro que conecta ambos lados del hábitat.

Para los conductores, el beneficio también es directo.

Un animal que aparece repentinamente en una carretera puede provocar una maniobra evasiva, una colisión o un accidente con múltiples vehículos.

Por eso, los cruces de fauna no deben entenderse solamente como una obra ambiental, sino como una infraestructura de seguridad pública.

EL PROYECTO DE LA RUTA 17

El proyecto de la Santa Clara Valley Transportation Authority (VTA) cerca de Lexington Reservoir pretende precisamente crear esa conexión.

La obra permitirá que animales como pumas, gatos monteses y venados, entre otras especies, puedan desplazarse de un lado a otro de la carretera con menor riesgo.

Pero el proyecto tendrá otra función importante: también incorporará una conexión recreativa para las personas.

De esta manera, una misma infraestructura servirá para proteger la biodiversidad y ampliar las posibilidades de movilidad y recreación de los residentes.

La VTA considera que los cruces de fauna pueden reducir las colisiones entre vehículos y animales y, al mismo tiempo, reconectar hábitats fragmentados por las carreteras.

La meta es que el proyecto esté disponible para el público en 2028.

Para Santa Clara Valley, se trata de una inversión que puede tener un impacto que va mucho más allá de una estructura física. Es una apuesta por la convivencia entre una región densamente urbanizada y los ecosistemas naturales que la rodean.

CORTESE: MODELO PARA TODO CALIFORNIA

El senador Dave Cortese quiere que iniciativas como la de la Ruta 17 no dependan exclusivamente de fondos disponibles de manera ocasional.

Por eso, su SB 1250 plantea crear una fuente estatal dedicada a financiar proyectos de conectividad de vida silvestre.

Cortese tenía previsto presentar y explicar la legislación junto al embalse Lexington, acompañado por Carolyn Gonot, gerente general de VTA.

También participaron representantes de Caltrans y organizaciones dedicadas a la conservación.

La ubicación elegida para hablar del proyecto no es casual. Lexington Reservoir ofrece un escenario concreto para explicar por qué este tipo de infraestructura resulta necesaria.

El debate deja de ser abstracto cuando se observa una carretera que atraviesa un territorio donde todavía existe una importante presencia de fauna.

El mensaje de los promotores es que California necesita comenzar a considerar estos cruces como parte normal de la planificación de sus carreteras.

MÁS QUE PROTEGER ANIMALES

Para una ciudad como San José, que se encuentra en medio de uno de los corredores urbanos y tecnológicos más desarrollados del país, la protección de espacios naturales puede parecer una prioridad secundaria.

El crecimiento urbano ha transformado profundamente el paisaje del valle.

Las carreteras, viviendas, empresas y otras infraestructuras han fragmentado ecosistemas que anteriormente permitían el desplazamiento continuo de las especies.

La fragmentación puede dificultar que los animales encuentren alimento y parejas, aumentando el riesgo de aislamiento de determinadas poblaciones.

Los cruces de fauna ofrecen una solución de ingeniería a un problema provocado, en buena medida, por la propia infraestructura humana.

Son un ejemplo de cómo las nuevas obras públicas pueden diseñarse pensando no solamente en las necesidades actuales de las personas, sino también en el funcionamiento de los ecosistemas.

SEGURIDAD PARA LOS CONDUCTORES

El componente de seguridad vial es fundamental. Una colisión entre un automóvil y un animal grande puede causar lesiones graves, daños materiales y consecuencias económicas importantes.

El riesgo aumenta en zonas donde existe un movimiento frecuente de fauna y donde los vehículos circulan a velocidades elevadas.

Los conductores de la Ruta 17 conocen bien las condiciones de esta carretera: curvas, cambios de elevación, tráfico intenso y tramos rodeados de vegetación.

En ese contexto, la aparición repentina de un venado u otro animal puede dejar al conductor con muy poco tiempo para reaccionar.

Una estructura de cruce adecuadamente diseñada puede reducir esas situaciones.

Por ello, la inversión en infraestructura para animales puede terminar siendo también una inversión en prevención de accidentes.

UN BENEFICIO PARA LAS FUTURAS GENERACIONES

El desarrollo económico y tecnológico ha convertido a la región en una de las áreas metropolitanas más importantes del mundo.

Pero esa prosperidad convive con montañas, bosques, reservas naturales, corredores ecológicos y una biodiversidad que forma parte de la identidad de la región.

Proteger esos espacios no significa detener el desarrollo, sino planificarlo mejor. La incorporación de corredores de fauna a las nuevas obras de transporte representa construir infraestructura sin ignorar el entorno.

EL VALOR DE UNA INVERSIÓN PERMANENTE

Uno de los aspectos más importantes de SB 1250 es la búsqueda de financiamiento dedicado.

Los proyectos de infraestructura ambiental suelen competir por recursos con carreteras, transporte público, mantenimiento, puentes y otras necesidades inmediatas.

Cuando no existe una fuente de financiamiento estable, muchos proyectos de conectividad ecológica pueden quedar retrasados durante años.

Un fondo específico permitiría planificar proyectos a largo plazo y priorizar aquellos corredores donde existe mayor riesgo para animales y conductores.

También podría facilitar que California desarrolle una red de cruces en diferentes regiones del estado.

El proyecto de la Ruta 17 podría convertirse así en una especie de laboratorio.

Si demuestra que es posible combinar seguridad vial, conservación y recreación, otros corredores podrían adoptar soluciones similares.

El puente que se construirá cerca de Lexington Reservoir no solamente conectará dos lados de una carretera. Podría convertirse en el primer paso hacia una California donde la infraestructura también tenga espacio para la vida silvestre.