La reciente decisión del Concejo de San José cambia el uso permitido de 35 acres del antiguo centro de investigación de IBM en Almaden. No existe todavía un proyecto de centro de datos aprobado, pero vecinos y ambientalistas temen que la nueva clasificación facilite su llegada.
El futuro de uno de los terrenos más conocidos del sur de San José vuelve a estar en el centro de la discusión pública. El Concejo Municipal aprobó la rezonificación del antiguo complejo de investigación de IBM Almaden, una decisión que no autoriza por sí misma la construcción de un centro de datos, pero que modifica las reglas de uso del suelo y podría facilitar nuevos proyectos en el futuro.
La decisión, en la que 9 concejales votaron a favor y dos en contra, afecta especialmente a las 35 acres donde funcionó el reconocido centro de investigación de IBM, ubicado en 650 Harry Road, en las colinas del sur de San José.
IBM Research – Almaden Lab forma parte de un terreno mucho mayor. De acuerdo con información presentada ante la ciudad, los 35 acres correspondientes a las instalaciones de investigación tenían una zonificación que permitía actividades como investigación y desarrollo, manufactura, ensamblaje, pruebas y oficinas. Las otras aproximadamente 565 acres estaban clasificados como espacio abierto.
La rezonificación aprobada busca adecuar las reglas de zonificación a la designación que ya aparece en el Plan General de San José. Para el concejal George Casey, representante del Distrito 10, donde se encuentra el terreno, se trata fundamentalmente de una modificación necesaria para que la zonificación coincida con la planificación general de la ciudad.
Pero para residentes y grupos ambientalistas la historia no termina allí.
EL TEMOR: ¿QUÉ PODRÍA LLEGAR?
La principal preocupación es que el cambio de zonificación pueda convertirse en el primer paso para instalar un centro de datos u otra infraestructura de alto consumo energético.
Por ahora, no existe una aprobación municipal de un centro de datos en el antiguo terreno de IBM. Tampoco la votación del 18 de agosto significa que un desarrollador pueda comenzar inmediatamente a construir una instalación de ese tipo.
Sin embargo, los críticos consideran que modificar las reglas antes de establecer estándares más estrictos para grandes proyectos energéticos puede reducir la capacidad de la comunidad para influir sobre el futuro del terreno.
El debate ocurre en un momento particularmente delicado para San José. La ciudad está recibiendo propuestas para nuevos centros de datos y otros proyectos que demandan enormes cantidades de electricidad, agua y sistemas de respaldo.
La propia ciudad reconoce que estos proyectos pueden generar impactos relacionados con el consumo de energía, utilización de agua, calidad del aire, generadores de respaldo, ruido, emisiones de gases de efecto invernadero y calidad del agua.
SAN JOSÉ QUIERE PONER NUEVAS REGLAS
El temor de los vecinos coincide con una discusión que ya se desarrolla dentro del gobierno municipal.
Durante 2026, San José comenzó a trabajar en estándares uniformes para centros de datos y otros grandes proyectos de consumo energético. La propuesta contempla reglas sobre energía, fuentes de electricidad, utilización de agua, infraestructura de agua reciclada, generadores de respaldo, calidad del aire, ruido y participación de la comunidad.
El objetivo es que futuros proyectos tengan un proceso más claro y uniforme y que los residentes puedan conocer con anticipación sus posibles impactos.
Esta discusión no es teórica. Actualmente la ciudad tiene en revisión varios proyectos de gran consumo energético. Entre ellos figura una propuesta para un centro de datos de aproximadamente 516,000 pies cuadrados en Silver Creek Valley Road, con una carga eléctrica máxima estimada de 99 megavatios. Otro proyecto en 865 Embedded Way contempla un centro de datos de aproximadamente 152,676 pies cuadrados y una capacidad de 18 megavatios.
UNA DECISIÓN QUE VA MÁS ALLÁ DE IBM
El caso del antiguo centro de investigación de IBM refleja una pregunta que San José tendrá que responder cada vez con mayor frecuencia: ¿qué tipo de desarrollo quiere para sus terrenos estratégicos?
Los centros de datos representan una parte importante de la nueva economía digital y pueden atraer inversiones, empleos relacionados con la construcción y actividad económica. Pero también requieren grandes cantidades de electricidad y, dependiendo de su diseño, agua y sistemas de respaldo.
Por eso, el debate local ya no se limita a decidir si un terreno puede ser utilizado para una actividad industrial. También implica determinar quién pagará por la infraestructura necesaria, cómo se protegerán los recursos naturales y qué beneficios recibirá la comunidad.
Los residentes que se opusieron a la rezonificación pidieron retrasar la decisión para permitir mayor participación pública y conocer con más claridad qué podría desarrollarse en el futuro. Las concejalas Rosemary Kamei y Pamela Campos votaron en contra y respaldaron la necesidad de dar más tiempo a la comunidad.
La mayoría del Concejo decidió avanzar.
TERRENO SIN UN PROYECTO ESPECÍFICO
La rezonificación no significa que mañana aparecerán edificios de servidores, subestaciones eléctricas o enormes generadores en el antiguo campus de IBM. Cualquier proyecto futuro deberá cumplir con los procesos municipales correspondientes y, dependiendo de sus características, someterse a revisiones ambientales y de planificación.
Pero la decisión sí cambia el escenario. El terreno, que durante décadas estuvo asociado con la investigación científica y tecnológica de IBM, queda con una mayor posibilidad de recibir nuevos usos dentro del marco establecido por la ciudad.
Por eso, la discusión apenas comienza. Para unos, se trata de poner en orden la planificación de un terreno que no puede permanecer indefinidamente sin actividad. Para otros, es una señal de alerta ante la posibilidad de que San José termine autorizando más infraestructura tecnológica de alto consumo sin haber definido primero límites ambientales y beneficios concretos para los vecinos.
En una ciudad que busca convertirse en referente de innovación, el desafío será encontrar el equilibrio entre atraer nuevas inversiones y proteger los recursos que sostienen a sus comunidades.
El antiguo terreno de IBM será, probablemente, uno de los lugares donde esa discusión se pondrá a prueba.


