Una pequeña plaga puede convertirse en un gran problema para la agricultura de California. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) destinará $4 millones en fondos de emergencia para reforzar la lucha contra la chicharrita de alas cristalinas, un insecto invasor capaz de transmitir una enfermedad que puede destruir las vides.

El anuncio fue realizado por la oficina del representante federal Mike Thompson, quien, junto con otros legisladores de California, había solicitado apoyo adicional al gobierno federal. Los nuevos recursos permitirán al Departamento de Alimentación y Agricultura de California (CDFA) ampliar las inspecciones, rastrear plantas posiblemente contaminadas, destruir material vegetal infestado y aumentar las trampas y muestreos en zonas consideradas de alto riesgo.

La noticia tiene especial importancia para el Área de la Bahía porque Santa Clara se encuentra entre los condados incluidos en las investigaciones relacionadas con recientes envíos de plantas infestadas. Meses atrás, autoridades agrícolas detectaron material de vivero con presencia de la plaga que había sido distribuido a establecimientos de Costco en numerosos condados de California, incluido Santa Clara.

UNA AMENAZA PARA LAS VIDES

La chicharrita de alas cristalinas, conocida en inglés como glassy-winged sharpshooter, es un insecto de aproximadamente media pulgada que se alimenta de los fluidos de las plantas.

El problema no es solamente el daño que puede causar directamente. Su mayor peligro está en que puede transmitir la bacteria Xylella fastidiosa, responsable de la llamada enfermedad de Pierce.

Cuando una vid resulta infectada, la bacteria bloquea los conductos que transportan agua dentro de la planta. Con el tiempo, las hojas se deterioran y la planta puede morir. Actualmente no existe una cura para la enfermedad de Pierce, por lo que la prevención y el control del insecto son fundamentales.

El USDA advierte que California representa alrededor del 94% de la producción de uvas de Estados Unidos, por lo que la expansión de esta plaga representa un riesgo importante para uno de los sectores agrícolas más relevantes del estado.

SANTA CLARA, EN LA ZONA DE VIGILANCIA

El problema no se limita a las zonas rurales. El programa estatal de control mantiene actualmente proyectos de erradicación de la chicharrita en seis condados, entre ellos Santa Clara. Las autoridades trabajan mediante trampas, inspecciones, tratamientos y controles biológicos para localizar nuevas infestaciones antes de que puedan establecerse.

La presencia del insecto también puede afectar plantas ornamentales, árboles y vegetación de los vecindarios. Por eso, el combate no corresponde únicamente a los agricultores: la detección temprana y el control del movimiento de plantas también son importantes para las comunidades urbanas.

El CDFA señala que la chicharrita puede atacar cientos de especies vegetales y que, sin tratamiento, podría provocar daños importantes tanto al ambiente como a la economía.

MÁS DE $15 MILLONES EN 2026

Los $4 millones anunciados ahora se suman a otros recursos federales. El Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) del USDA ha destinado más de $15 millones a California durante el año fiscal 2026 para actividades relacionadas con la chicharrita de alas cristalinas. Los fondos permitirán reforzar una estrategia que combina vigilancia, detección rápida, contención, tratamientos y eliminación de plantas afectadas.

California ya ha utilizado este modelo en anteriores brotes. De acuerdo con el CDFA, desde 2001 el programa estatal ha logrado erradicar 18 infestaciones de la plaga.

¿POR QUÉ IMPORTA A LA POBLACIÓN?

Aunque el insecto representa una amenaza directa para la agricultura, sus consecuencias pueden ir mucho más allá de los campos.

California depende de su producción agrícola para generar empleos, alimentos y actividad económica. Una expansión descontrolada de la plaga podría aumentar las pérdidas para agricultores y viveros y elevar los costos de vigilancia y control.

Para los residentes, la recomendación principal es no trasladar plantas sin conocer su procedencia y atender las instrucciones de las autoridades agrícolas cuando se detecten plagas. El movimiento de plantas infestadas puede convertirse en una vía para que el insecto llegue a nuevas comunidades.

Los $4 millones federales representan una inyección inmediata para esa tarea, pero las propias autoridades reconocen que todavía queda trabajo por hacer.

El objetivo es evitar que una pequeña chicharrita termine provocando un problema mucho mayor para los cultivos, los empleos y la economía agrícola de California.