Gregory Bovino, uno de los rostros más visibles de las redadas migratorias masivas impulsadas por la administración de Donald Trump, se jubiló del servicio federal mientras estaba bajo una investigación interna por presunta mala conducta durante operativos realizados en Minneapolis y Chicago.

Bovino, quien dirigía la Patrulla Fronteriza en El Centro, California, dejó el servicio federal a finales de marzo, después de haber encabezado algunos de los operativos migratorios más polémicos realizados en grandes ciudades del país.

La investigación salió a la luz a través de correos electrónicos internos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), obtenidos por medios estadounidenses. Según informes periodísticos, el 2 de marzo se le comunicó oficialmente a Bovino que existía una investigación sobre acusaciones de mala conducta relacionadas con su actuación durante operaciones migratorias.

Dos semanas después, el entonces jefe comunicó que había decidido jubilarse y mudarse de California.

PREGUNTAS SOBRE SU CONDUCTA

La investigación no se habría limitado a la manera en que Bovino dirigió los operativos. También fue interrogado sobre presuntos comentarios antisemitas y por haber menospreciado a una jueza de Minneapolis debido a que tomó un día sagrado de descanso de la religión judía.

Las revelaciones han aumentado las preguntas sobre el liderazgo de quien durante meses estuvo al frente de operaciones que provocaron protestas, críticas de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes y cuestionamientos incluso dentro del Partido Republicano.

Bovino había sido colocado por la Casa Blanca como uno de los principales responsables de las operaciones de control migratorio a gran escala en ciudades como Los Ángeles, Chicago, Charlotte, Nueva Orleans y Minneapolis.

Su presencia se convirtió en un símbolo de la política migratoria de mano dura de la administración Trump.

DOS MUERTES QUE MARCARON LOS OPERATIVOS

Las críticas aumentaron después de la muerte de dos ciudadanos estadounidenses de 37 años durante las protestas y operaciones migratorias en Minneapolis: Renée Nicole Good y Alex Jeffrey Pretti.

La muerte de Pretti, ocurrida a manos de agentes federales bajo el mando de Bovino, provocó una fuerte reacción pública.

Bovino afirmó inicialmente que Pretti tenía la intención de atacar a los agentes porque llevaba un arma. Sin embargo, videos grabados por testigos mostraron una secuencia diferente y generaron dudas sobre esa versión.

Los dos agentes de la CBP que dispararon contra Pretti fueron suspendidos mientras continúa la investigación oficial. Hasta ahora no se han hecho públicos sus resultados.

REGRESÓ A LA FRONTERA

Después de la muerte de Pretti y ante la creciente presión política, Bovino fue retirado de Minneapolis y regresó en enero a su puesto en la frontera entre California y México.

Su jubilación ocurrió poco después y coincidió además con la salida de Kristi Noem del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), organismo responsable de supervisar las operaciones de arresto y deportación.

Mientras tanto, organizaciones comunitarias y defensoras de los inmigrantes, señalaron que el caso representa otro capítulo de una política migratoria que ha generado temor y controversia en comunidades de todo el país.

La investigación interna deberá determinar qué ocurrió y si existieron violaciones de las normas federales.

Mientras tanto, la jubilación de Bovino no cierra las interrogantes sobre las operaciones que dirigió ni sobre las decisiones tomadas durante los operativos que terminaron en muertes y fuertes enfrentamientos con comunidades y autoridades locales.

Para millones de familias inmigrantes en California, el caso también vuelve a poner sobre la mesa una preocupación fundamental: quién vigila a los agentes encargados de hacer cumplir las leyes migratorias y quién responde cuando existen denuncias de abuso o mala conducta.