El Condado de Santa Clara aprobó una nueva hoja de ruta para enfrentar la falta de vivienda hasta 2030, pero inicia esta etapa en un escenario especialmente difícil: una cifra récord de personas sin hogar, recursos públicos más limitados y una creciente necesidad de viviendas asequibles.

El Plan Comunitario para Acabar con la Falta de Vivienda 2026-2030 concentra sus esfuerzos en cuatro áreas: prevenir que las personas pierdan su vivienda, ayudar a conservarla, ampliar los servicios para quienes viven en la calle e incorporar las experiencias de personas que han enfrentado la indigencia.

La Junta de Supervisores aprobó el plan por unanimidad y pidió actualizaciones periódicas sobre su implementación. El objetivo es ambicioso: ayudar a 15,000 personas a conseguir una vivienda permanente para 2030 y ofrecer asistencia de alquiler a 3,000 hogares cada año para evitar desalojos.

PREVENIR ANTES QUE PERDER LA CASA

Uno de los cambios más importantes es poner mayor énfasis en la prevención. Entre 2020 y 2025, el condado proporcionó asistencia para prevenir la falta de vivienda a más de 38,000 personas. Solo el año pasado, el programa atendió aproximadamente a 2,700 hogares, con una ayuda promedio de $7,000 por familia.

Los resultados muestran por qué esta estrategia está ganando importancia. Un ensayo controlado aleatorio realizado con datos del programa por el Wilson Sheehan Lab for Economic Opportunities de la Universidad de Notre Dame encontró que 90% de las personas que recibieron esta asistencia permanecieron alojadas dos años después.

Para las familias que viven al límite de sus ingresos, una ayuda para pagar la renta puede representar la diferencia entre conservar el hogar o terminar en un albergue, en un vehículo o en la calle.

El plan también busca aumentar las alianzas con organizaciones privadas y filantrópicas para conseguir recursos adicionales.

21,000 PERSONAS YA FUERON ALOJADAS

El condado señala que durante los últimos cinco años logró ayudar a casi 21,000 personas a obtener una vivienda. Ahora pretende ampliar ese esfuerzo con otras 15,000 personas hasta 2030.

El último conteo citado por el plan registró 10,711 personas sin hogar en Santa Clara County, una cifra que evidencia que el número de personas que necesitan ayuda continúa siendo elevado.

Además, los recursos que permitieron ampliar programas durante los últimos años se han reducido. El financiamiento de la Medida A, aprobada por los votantes en 2016 para invertir $950 millones en vivienda asequible, ya está comprometido, mientras el condado busca nuevas fuentes para continuar construyendo.

CUATRO REGIONES, CUATRO NECESIDADES

Una de las novedades del plan será que cada zona del condado desarrolle una estrategia adaptada a sus propias necesidades.

Se contemplan cuatro regiones: North County, South County, West Valley y San José.

Las necesidades son diferentes. En el norte, ciudades como Mountain View enfrentan una importante presencia de personas viviendo en vehículos recreativos. El sur registra altos niveles de pobreza. West Valley tiene menos servicios disponibles y San José concentra la mayor población de personas sin hogar del condado.

La intención es coordinar los esfuerzos del condado con los gobiernos municipales y conseguir que las ciudades se incorporen al plan general.

EL RETO DEL DINERO

El principal obstáculo será financiar las metas. El plan llega en momentos de presión presupuestaria y cambios en las prioridades del financiamiento federal para programas de personas sin hogar. El condado también enfrenta una disputa sobre fondos federales destinados a programas de vivienda asequible.

La situación obliga a las autoridades a decidir cómo utilizar recursos limitados: prevención, refugios, servicios de salud, vivienda temporal o construcción de viviendas permanentes.

El nuevo plan apuesta por combinar esas estrategias en lugar de depender de una sola solución.

LA EXPERIENCIA DE QUIENES VIVIERON EN LA CALLE

Otro elemento destacado es la participación de personas que han experimentado la falta de vivienda. Debra Townley, integrante del comité directivo del plan y quien anteriormente vivió en la calle, sostiene que las políticas deben construirse escuchando a quienes conocen directamente el problema.

Su participación apunta a una cuestión fundamental: una política puede funcionar sobre el papel y fracasar si no responde a las necesidades reales de las personas que deben utilizarla.

El condado reconoce así que acabar con la indigencia no consiste únicamente en aumentar el número de camas o trasladar personas de las calles a alojamientos temporales. La meta final es conseguir viviendas permanentes y estabilidad.

EL DESAFÍO PARA LOS PRÓXIMOS CINCO AÑOS

El nuevo plan representa un intento de pasar de la reacción a la prevención. Los resultados del programa de asistencia para conservar viviendas ofrecen una señal concreta de que evitar que una familia pierda su hogar puede ser una herramienta efectiva.

Pero las cifras también muestran que la solución requiere mucho más. Santa Clara County tendrá que conseguir nuevos recursos, ampliar la vivienda asequible, coordinar a las ciudades y garantizar que los programas lleguen a quienes más los necesitan.