Un nuevo sistema de conteo estima unas 3,700 personas en las calles, frente a 5,477 hace 18 meses, pero defensores advierten que el desafío sigue siendo encontrar vivienda permanente.

San José reporta una reducción del 32% en el número de personas que viven en las calles durante los últimos 18 meses, según una nueva metodología de conteo que combina información de diferentes agencias y fuentes de datos.

El cambio busca ofrecer una fotografía más amplia y frecuente de la crisis de personas sin hogar que el tradicional conteo federal, realizado cada dos años durante un periodo limitado.

Con el nuevo modelo, desarrollado junto con UrbanLogiq, una plataforma de análisis de datos basada en inteligencia artificial, la ciudad estima que actualmente hay aproximadamente 3,700 personas viviendo en la calle. En febrero de 2025, la cifra utilizada por este nuevo sistema era de 5,477 personas.

Para obtener estos resultados, San José combinó información de encuentros de la Policía y los Bomberos con personas sin hogar, vehículos utilizados como vivienda y registros del Sistema de Información para la Gestión de Personas sin Hogar del condado, entre otras fuentes.

El alcalde Matt Mahan calificó la reducción como un avance significativo y afirmó que la ciudad ha logrado desmantelar grandes campamentos y reducir la presencia de asentamientos permanentes en distintos puntos.

UNA NUEVA FORMA DE MEDIR EL PROBLEMA

El nuevo sistema pretende superar una de las principales limitaciones del conteo federal conocido como Point-in-Time, que registra a las personas sin hogar durante apenas dos días.

En enero de 2025, ese conteo identificó 6,503 personas sin hogar en San José: 3,959 viviendo a la intemperie y 2,544 en alojamientos temporales.

Las cifras no son directamente comparables porque utilizan metodologías diferentes. Precisamente por eso, el nuevo modelo busca convertirse en una herramienta de seguimiento permanente.

La ciudad planea realizar el conteo cada tres meses, con el objetivo de conocer con mayor rapidez si las personas que ingresan a programas de alojamiento permanecen allí, encuentran una vivienda permanente o regresan a las calles.

Para las autoridades, disponer de información más frecuente puede ayudar a decidir dónde colocar recursos, cuántas camas de emergencia se necesitan y qué zonas presentan mayor demanda.

EL GRAN DESAFÍO: LA VIVIENDA PERMANENTE

San José cuenta actualmente con unas 2,200 camas de albergue distribuidas en aproximadamente 20 centros y busca mantener esa capacidad mientras avanza hacia el denominado “cero funcional”: una situación en la que el sistema pueda alojar a las personas que quedan sin hogar con mayor rapidez de la que ingresan a la calle.

Sin embargo, el propio escenario regional muestra la magnitud del desafío.

Según los datos incluidos en la información, aproximadamente 6,000 hogares del condado de Santa Clara esperan una vivienda permanente.

Además, existen dudas sobre cuántas personas que ingresan a alojamientos temporales terminan regresando a las calles. La ciudad no lleva actualmente un registro completo de esos retornos.

Eso significa que reducir el número de personas visibles en los campamentos no necesariamente equivale a resolver de manera definitiva su situación habitacional.

LOS DEFENSORES CUESTIONAN EL ÉXITO

Bea Nasser, defensora de personas sin hogar, cuestiona que la reducción de los campamentos pueda utilizarse como principal indicador de éxito.

Nasser señala que algunas personas trasladadas desde grandes campamentos, entre ellos Columbus Park, terminaron nuevamente en las calles después de pasar por alojamientos temporales.

Según su experiencia, de 16 personas a las que ayudó después de su traslado a un Motel 6, 12 regresaron a vivir en la calle.

También cuestiona las restricciones de algunos alojamientos temporales, particularmente para quienes poseen muchas pertenencias o enfrentan problemas derivados de la acumulación compulsiva.

La ciudad, por su parte, estudia establecer estancias por tiempo limitado en algunos refugios temporales con la intención de acelerar el paso hacia una vivienda permanente.

Los defensores temen que limitar el tiempo de permanencia pueda producir el efecto contrario si no existen suficientes viviendas asequibles disponibles.

¿QUÉ SIGNIFICA PARA LA POBLACIÓN?

El nuevo sistema puede convertirse en una herramienta importante para San José porque permitirá medir la crisis con mayor frecuencia y utilizar información de varias fuentes en lugar de depender únicamente de un conteo realizado cada dos años.

Pero el verdadero resultado tendrá que medirse más allá de las cifras. Determinando exactamente cuántas personas dejan definitivamente la calle, cuántas consiguen una vivienda estable y cuántas vuelven a quedar sin hogar.

La reducción reportada del 32% representa un cambio importante en la medición de la indigencia callejera, pero no significa que el problema esté resuelto.