En la frontera norte de México, se está observando un preocupante aumento de la violencia dirigida contra migrantes. Esta situación se ha manifestado a través de una serie de incidentes recientes, que incluyen una masacre en Sonora, el secuestro masivo en Ciudad Juárez y un incremento en los casos de violencia sexual en el noreste del país.

La organización 1800Migrante ha informado a la Fiscalía de Sonora sobre una masacre que resultó en al menos cuatro muertos, originarios de Honduras, Perú y Ecuador. Sin embargo, oficialmente en el municipio de Sáric se han reconocido solamente tres muertes.

Además, se ha reportado el secuestro de 32 guatemaltecos en Ciudad Juárez, un incidente alarmante que añade preocupación sobre la seguridad de los migrantes en la región. Por otro lado, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado un aumento del 70 % en los casos de violencia sexual contra migrantes en Reynosa y Matamoros durante el último trimestre. También se han documentado 395 víctimas de violencia generalizada y 129 casos de secuestro en esta misma región.

Estos incidentes están generando temor y alarma entre la población migrante y las organizaciones que los apoyan, así como entre las autoridades locales y los ciudadanos en general, porque implica un riesgo significativo para la seguridad y el bienestar de los migrantes que atraviesan México en su camino hacia Estados Unidos u otros destinos.

Toda esta situación resalta la necesidad de que las autoridades mexicanas y las organizaciones internacionales tomen medidas urgentes para proteger a los migrantes y abordar las causas subyacentes de esta violencia.

También la organización Alto al Secuestro advirtió que una de cada tres personas secuestradas en México en 2023 era migrante, es decir, 772 de las 2.402 víctimas reportadas por el Gobierno. Pero la principal alerta ocurre en Ciudad Juárez, que concentra el mayor número de migrantes que esperan su cita para solicitar asilo en Estados Unidos mientras la urbe afronta una ola violenta con casi 200 homicidios en menos de dos meses.

“Nos sentimos como un blanco para cualquier tipo de banda delictiva, se sabe que se han visto muchos casos (de migrantes) que han sido secuestrados, piden rescate, se comunican con los familiares y, de no darle, lo que ellos piden es fatal”, narró el venezolano Antony Rodríguez refugiado en el albergue Hub Center.

EJERCITO PROVOCA TEMOR

Ante el recrudecimiento de la violencia en Juárez, el Ejército mexicano desplegó 2.100 militares que patrullan las calles, pero que siembran el temor entre los migrantes.

“Juárez ha sido un punto clave donde hemos visto que el Ejército lejos de ser beneficioso produce terror, estos vehículos tan gigantescos y tanta persona armada en las calles nos indican que las cosas no van bien”, opinó el pastor Gigio Heredia, administrador del Hub Center Refugio para Migrantes.

Los migrantes también muestran desconfianza ante los soldados, pues el Gobierno mexicano ha dispuesto casi 30.000 miembros del Ejército para tareas migratorias en las fronteras norte y sur.

“Sí hemos visto la presencia de militares y de todos los cuerpos policiales que hay en Juárez y eso nos da preocupación porque no sabemos, somos migrantes, no sabemos qué pueda pasar, nos agarran, nos deportan, nos da seguridad e inseguridad a la vez”, apuntó el venezolano Rodríguez. (Con Información de EFE)