Un informe ubica a la ciudad en el primer lugar entre las 50 principales urbes de Estados Unidos por el costo de las facturas familiares. Vivienda, seguros, agua y transporte presionan los presupuestos y amenazan la capacidad de ahorro de miles de hogares.
Vivir en San José cuesta cada vez más y las familias deben destinar una parte considerable de sus ingresos a cubrir necesidades básicas. Un nuevo informe de doxoINSIGHTS coloca a la ciudad en el primer lugar entre las 50 urbes más grandes de Estados Unidos por el costo de las facturas del hogar, con un gasto anual mediano de 44.947 dólares cuando se incluye la vivienda.
El estudio considera 13 categorías de gastos habituales, entre ellas alquileres o hipotecas, servicios públicos, seguros y préstamos para vehículos. El monto representa aproximadamente 31% de los ingresos, según el informe, y supera en 78% la mediana nacional de 25.266 dólares.
La evaluación permite dimensionar la presión económica que enfrentan los residentes y entender que el problema de la asequibilidad no termina al pagar el alquiler o la hipoteca. Los costos de los servicios, el automóvil y otros compromisos mensuales también reducen el dinero disponible para alimentos, atención médica, educación, cuidado infantil y ahorro.
El impacto es especialmente relevante para los hogares de ingresos bajos y medios, así como para las familias con hijos y los trabajadores cuyos salarios no aumentan al mismo ritmo que sus gastos.
VIVIENDA Y SERVICIOS: UNA PRESIÓN CONSTANTE
San José también ocupa el primer lugar entre las 50 ciudades analizadas cuando se excluyen los gastos de vivienda. En ese caso, las familias pagan una mediana de 16.329 dólares al año, un 47% por encima de la mediana nacional.
Las diferencias se observan en varios servicios esenciales. Según doxoINSIGHTS, las facturas de seguro automotor en San José se encuentran 208% por encima de la mediana nacional; los costos de agua y alcantarillado son 121% superiores, mientras que los servicios de basura y reciclaje superan esa referencia en 115%.
Estas cifras ayudan a explicar por qué incluso los hogares que logran cubrir el costo de su vivienda pueden experimentar dificultades para llegar a fin de mes.
El automóvil, por ejemplo, representa un gasto importante para quienes necesitan desplazarse diariamente al trabajo o llevar a sus hijos a la escuela. Cuando el seguro y los servicios públicos consumen más dinero, disminuye la capacidad de afrontar emergencias, pagar deudas o reservar recursos para el futuro.
La vivienda también influye en otros costos. Alison Cingolani, directora de políticas de la organización de defensa de la vivienda asequible SV@Home, explicó que los trabajadores que no pueden vivir cerca de sus empleos deben trasladarse desde lugares más alejados. Esto puede incrementar sus gastos de transporte y el tiempo que pasan viajando.
Las empresas también pueden verse afectadas, porque el alto costo de vida dificulta que sus trabajadores residan cerca de los centros laborales y puede elevar los costos de contratación y prestación de servicios.
FAMILIAS OBLIGADAS A REDUCIR GASTOS
La presión económica tiene consecuencias concretas en la vida cotidiana.
Para un residente promedio de San José, con familia e hijos gasta alrededor de 4.200 dólares mensuales, incluidos los gastos de vivienda, y algo menos de 3.000 dólares sin contar el alquiler o la hipoteca.
La encuesta Silicon Valley Poll 2026, encargada por Joint Venture Silicon Valley y realizada entre adultos de cinco condados del Area de la Bahía, refuerza esa preocupación. El 48% de los residentes afirmó que no puede cubrir de manera constante sus gastos mensuales y, al mismo tiempo, ahorrar o invertir. Además, el 59% dijo haber reducido sus compras de alimentos u otras necesidades durante los cinco años anteriores, mientras que el 47% había recurrido a deudas o tarjetas de crédito para cubrir gastos.
Estos resultados muestran que la crisis de asequibilidad no se limita a una factura elevada. Cuando los hogares reducen la compra de alimentos, postergan necesidades o se endeudan para pagar servicios básicos, su estabilidad financiera se debilita.
¿QUIÉNES PUEDEN PERMANECER EN SILICON VALLEY?
El aumento de los gastos también plantea interrogantes sobre el futuro de San José como lugar para vivir, trabajar y formar una familia.
La especialista Cingolani advirtió que algunos inquilinos de menores ingresos destinan más de la mitad de sus recursos a la vivienda porque sus salarios no han crecido al mismo ritmo que otros ingresos de la economía.
Por su parte, Russell Hancock, presidente y director ejecutivo de Joint Venture Silicon Valley, ha señalado que la escasez de viviendas se agrava por la resistencia a determinados nuevos desarrollos. La falta de oferta, combinada con la fuerte demanda y los elevados costos de construcción, dificulta ampliar las opciones habitacionales.
UN DESAFÍO PARA LA ECONOMÍA LOCAL
El alto costo de vida afecta tanto a los hogares como al desarrollo económico regional. Si los trabajadores no pueden pagar una vivienda cerca de sus empleos, las empresas pueden tener mayores dificultades para atraer y retener personal. Si las familias destinan casi todos sus ingresos a gastos básicos, también disponen de menos dinero para consumir en comercios, restaurantes y otros negocios locales.
La evaluación de doxoINSIGHTS ofrece una referencia para que autoridades, empresas y organizaciones comunitarias identifiquen dónde se concentra la presión financiera. No obstante, sus cifras representan medianas estimadas de gastos y no significan que todos los hogares paguen las mismas cantidades ni que todos destinen exactamente la misma proporción de sus ingresos.
El desafío para San José es avanzar en soluciones que amplíen la oferta de vivienda asequible, mejoren las opciones de transporte y alivien los costos que pesan sobre las familias trabajadoras. Porque el desarrollo económico de Silicon Valley pierde alcance social cuando quienes trabajan en la región no pueden cubrir con tranquilidad sus necesidades básicas.


