Por décadas, el Valle Oeste de Santa Clara County fue visto como una de las zonas más prósperas de Silicon Valley por la presencia de ciudades asociadas con altos ingresos, empresas tecnológicas y vecindarios acomodados. Pero detrás de esa imagen existe otra realidad: miles de familias trabajadoras, estudiantes y adultos mayores que enfrentan dificultades para acceder a servicios médicos básicos.
Por primera vez en la historia del condado, esa región tendrá una clínica de salud pública propia. Y llegará sobre ruedas.
Funcionarios del condado inauguraron recientemente una nueva clínica móvil de salud ubicada en el campus de De Anza College, un programa piloto que ofrecerá atención médica sin cita previa para estudiantes y residentes del Valle Oeste. La unidad funcionará todos los miércoles de 9:00 de la mañana a 3:30 de la tarde.
El servicio incluye atención para enfermedades menores, lesiones leves, vacunación para adultos, chequeos médicos, planificación familiar, exámenes físicos y referencias a especialistas. Para muchos residentes, especialmente aquellos sin seguro médico estable o con recursos limitados, el acceso inmediato representa una diferencia enorme.
La supervisora Margaret Abe-Koga calificó el proyecto como un primer paso hacia una cobertura médica más equitativa en la región.
“Espero que esto sea solo el comienzo”, expresó durante la ceremonia de inauguración. “Aunque vivimos tiempos económicos difíciles, debemos pensar en el futuro y entender cuáles son realmente las necesidades de nuestra comunidad”.
Una deuda histórica con el Valle Oeste
La llegada de esta clínica móvil también expone la existencia de desigualdad dentro del sistema público de salud del condado.
A pesar de que Santa Clara County administra el segundo sistema hospitalario público más grande de California, durante más de 150 años el Distrito 5 nunca tuvo una clínica del condado. Mientras otras zonas contaban con hospitales y múltiples centros comunitarios, el Valle Oeste permanecía prácticamente fuera del mapa de atención pública.
Joe Simitian, quien impulsó originalmente la idea del proyecto, aseguró que la percepción de riqueza en la zona terminó ocultando las necesidades reales de miles de personas.
“Siempre fue evidente que existían familias que necesitaban ayuda médica, aunque muchas veces quedaban invisibles detrás de la imagen de prosperidad del área”, señaló.
Según estudios realizados por el condado, aproximadamente 40.000 residentes del Distrito 5 reciben algún tipo de asistencia pública. La cifra incluye trabajadores de bajos ingresos, adultos mayores, inmigrantes y estudiantes que viven bajo presión económica en una de las regiones más caras del país.
La situación se agravó en los últimos años debido al aumento del costo de vida, la inflación y los altos precios de vivienda en Silicon Valley. Muchas familias deben decidir entre pagar renta, comprar alimentos o adquirir medicamentos.
Sujatha Venkatraman explicó que numerosos residentes reducen sus tratamientos médicos porque simplemente no pueden costearlos. Según comentó, muchos de los residentes dicen que toman solo la mitad de sus medicamentos para intentar que el dinero alcance hasta fin de mes.
West Valley Community Services colaborará con la clínica móvil mediante programas de distribución de alimentos y apoyo comunitario.
Del sueño de un edificio al inicio de un programa piloto
Originalmente, las autoridades planeaban construir una clínica permanente dentro del campus de De Anza College. El proyecto contemplaba servicios de atención familiar y urgencias, además de oportunidades de formación práctica para estudiantes del área médica.
Sin embargo, la crisis presupuestaria que atraviesa el condado obligó a modificar los planes.
Con un déficit multimillonario y fuertes presiones financieras, las autoridades decidieron comenzar con una versión móvil y temporal del proyecto. El programa funcionará inicialmente durante un año y servirá para medir la demanda, identificar necesidades y evaluar la viabilidad de una instalación permanente en el futuro.
El vicerrector de De Anza College, Gohar Momjian, afirmó que la iniciativa nace con optimismo, pero también con el compromiso de escuchar a la comunidad.
“La necesidad es real y la oportunidad aún mayor”, señaló durante la presentación.
Las autoridades del colegio tendrán la decisión final sobre la eventual construcción de un centro médico permanente en el campus.
Salud preventiva para quienes más la necesitan
Uno de los objetivos principales del programa es acercar atención preventiva a personas que normalmente postergan sus chequeos médicos por razones económicas.
En muchas familias del Valle Oeste, acudir al médico se convierte en un lujo. El miedo a las facturas hospitalarias, la falta de seguro o los largos tiempos de espera terminan retrasando diagnósticos y tratamientos.
Kayla Khangaldy aseguró que muchos jóvenes viven con preocupación constante sobre el costo de la atención médica.
En ese sentido, la clínica móvil busca convertirse en un modelo replicable para otras comunidades donde el acceso a la salud continúa siendo limitado, incluso dentro de regiones económicamente fuertes.
Mientras el vehículo médico comienza a recorrer el Valle Oeste, muchos residentes ven algo más que una nueva unidad de salud. Ven, quizá por primera vez, un reconocimiento de que las necesidades de las familias trabajadoras también existen en el corazón de Silicon Valley.

