La Proposición 40: California pone a los multimillonarios en la mira

Por Alonso Martín, Alianza News

La Proposición 40 propone un impuesto único de hasta 5% sobre la riqueza de los multimillonarios residentes en California. Sus defensores esperan recaudar decenas de miles de millones para salud y asistencia social; sus críticos advierten sobre fuga de capitales, menor recaudación futura y riesgos para la economía estatal.

California se prepara para una de las batallas fiscales más importantes de las elecciones de noviembre. La Proposición 40, conocida como el impuesto a los multimillonarios, enfrenta a sindicatos y sectores progresistas contra empresarios tecnológicos, organizaciones empresariales, algunos sindicatos y figuras demócratas de alto perfil.

La propuesta plantea un impuesto único de hasta 5% sobre el patrimonio mundial de determinados multimillonarios que cumplan con los requisitos de residencia establecidos por la medida. El impuesto se aplicaría a quienes tenían residencia en California el 1 de enero de 2026 y tuvieran un patrimonio neto de al menos $1.000 millones. La obligación tributaria se calcularía sobre la riqueza correspondiente al cierre de 2026 y se pagaría en 2027.

La medida ya está oficialmente calificada para la boleta estatal del 3 de noviembre de 2026.

El tamaño de la propuesta ha causado una intensa disputa. El análisis no partidista de la Oficina del Analista Legislativo de California (LAO) estima que el impuesto podría generar decenas de miles de millones de dólares, distribuidos durante varios años. Al mismo tiempo, advierte que el comportamiento de los contribuyentes podría reducir los ingresos estatales futuros en menos de $1.000 millones anuales.

Los que se oponen a la Proposición 40, uno de sus muchos argumentos es que ahuyentará más a los multimillonarios de California, compañías de Tecnología, y el estado perdería esos impuestos.

¿A dónde iría el dinero?

El destino de los recursos es uno de los principales argumentos de quienes apoyan la iniciativa. La Propuesta establece que 90% de los ingresos debe utilizarse para servicios de salud, mientras que el 10% restante se destinaría a asistencia alimentaria y programas relacionados con educación. Además, el dinero no podría utilizarse simplemente para reemplazar recursos estatales que ya estaban comprometidos para esos servicios.

Para sus promotores, la urgencia está relacionada con los recortes federales a programas de salud y asistencia social. El sindicato SEIU United Healthcare Workers West, principal impulsor de la iniciativa, sostiene que California necesita recursos extraordinarios para proteger a millones de personas que dependen de Medi-Cal y otros programas públicos.

El argumento principal señala que quienes poseen las mayores fortunas tienen también una capacidad excepcional para contribuir, mientras que las familias de menores ingresos serían las primeras afectadas cuando se reducen los servicios de salud y asistencia.

El respaldo no es marginal. En reciente publicación de la encuesta del Public Policy Institute of California encontró que 54% de los votantes probables apoyaba el impuesto, porcentaje que subía a 76% entre los demócratas.

La propuesta también cuenta con el respaldo de figuras progresistas nacionales como el senador Bernie Sanders y el representante Ro Khanna. En agosto, además, el Partido Demócrata de California respaldó oficialmente la Proposición 40, profundizando una disputa que ya había dividido a sus propios dirigentes.

Newsom dice que no

Uno de los aspectos más llamativos de la controversia es que el gobernador Gavin Newsom está en contra. Su posición resulta especialmente significativa porque Newsom ha defendido públicamente una mayor tributación de las grandes fortunas. De hecho, ha planteado la posibilidad de establecer a nivel federal un impuesto nacional a los multimillonarios, aumentar la carga tributaria para quienes reciben ingresos superiores a $100 millones y cerrar mecanismos que permiten a los sectores extremadamente ricos obtener préstamos utilizando ganancias de capital no realizadas.

Su argumento es que el problema requiere una solución nacional y no necesariamente un impuesto extraordinario aplicado únicamente en California.

Xavier Becerra, considerado uno de los principales aspirantes demócratas a suceder a Newsom, también se opone a la Proposición 40. La lista de críticos ha crecido en las últimas semanas.

Entre ellos aparecen la California Teachers Association, organizaciones de bomberos, grupos médicos y diversos sindicatos. Algunos consideran que el objetivo de proteger la atención médica es correcto, pero cuestionan que un impuesto único sea la herramienta adecuada.

El principal temor: que los ricos se vayan

El principal argumento de la oposición. Señala que California obtiene una cantidad considerable de sus ingresos de contribuyentes de altos ingresos. El sistema tributario estatal es progresivo y los residentes más ricos pagan una parte importante de los impuestos.

Los opositores sostienen que un impuesto extraordinario sobre el patrimonio podría provocar que algunos multimillonarios cambien su residencia o trasladen activos fuera del estado.

El razonamiento es que California podría obtener una enorme cantidad de dinero una sola vez, pero perder posteriormente una parte de los impuestos que esos contribuyentes pagan cada año.

La LAO reconoce que algunos multimillonarios podrían abandonar California o modificar sus decisiones financieras. Su estimación es que esas respuestas probablemente reducirían los ingresos estatales por impuesto sobre la renta en menos de $1.000 millones al año, aunque el efecto exacto dependería del comportamiento de los contribuyentes. Los críticos consideran que ese riesgo no debe minimizarse.

Asimismo, muchos han cuestionado la medida argumentando que puede afectar especialmente a empresarios cuyos patrimonios están concentrados en acciones y participaciones empresariales, pero que no necesariamente disponen de grandes cantidades de efectivo para pagar un impuesto de esta magnitud. También advierte que podría desalentar la creación de nuevas empresas y acelerar la salida de capitales.

La educación también está en el centro de la pelea

La discusión no termina en el tamaño del impuesto. Otra fuente de conflicto es cómo se distribuiría el dinero.

La California Teachers Association y otras organizaciones educativas han expresado su preocupación por que la mayor parte de los recursos iría a salud. David Goldberg, presidente de la asociación de maestros, cuestionó que la propuesta sea temporal y que deje a la educación pública fuera de una participación más importante.

Los críticos comparan la Proposición 40 con la Proposición 3, otra medida que estará en la boleta de noviembre.

La Proposición 3 busca convertir en permanente un impuesto sobre los ingresos de los contribuyentes de mayores recursos que actualmente está previsto que expire en 2031. Según la LAO, permitiría mantener entre $5.000 millones y $15.000 millones anuales, dependiendo principalmente de la situación del mercado de valores.

La diferencia es fundamental: la Proposición 3 genera ingresos recurrentes y los incorpora al fondo general, mientras que la Proposición 40 pretende conseguir una gran cantidad de dinero en un periodo limitado y dirigirlo principalmente a salud.

Los multimillonarios ya están respondiendo

La batalla política también se está convirtiendo en una batalla financiera.

Empresarios y multimillonarios del sector tecnológico han comenzado a financiar esfuerzos para derrotar la Propuesta o limitar sus efectos. Entre los nombres vinculados a la oposición aparecen Sergey Brin, cofundador de Google; Peter Thiel, cofundador de Palantir; Chris Larsen y el inversionista John Doerr.

Los registros de financiamiento electoral muestran que el dinero está llegando a ambos lados. Hasta mediados de agosto, los principales aportantes registrados para apoyar la Proposición 40 incluían al sindicato SEIU United Healthcare Workers West, mientras que entre los principales contribuyentes de los grupos opositores aparecían Ripple Labs, Chris Larsen y organizaciones respaldadas por empresarios tecnológicos.

Una división que atraviesa al Partido Demócrata

La Proposición 40 ha conseguido algo poco habitual en California: dividir a sectores que normalmente votan juntos.

Teamsters California y AFSCME California apoyan la iniciativa, mientras que otros sindicatos se han declarado en contra o han preferido mantenerse neutrales. La propia SEIU California decidió adoptar una posición neutral, a pesar de que una de sus organizaciones afiliadas impulsó la propuesta.

La California Teachers Association y el State Building and Construction Trades Council se encuentran entre los grupos sindicales que se han opuesto.

Para sus defensores, estas divisiones no cambian la pregunta central: si California necesita miles de millones adicionales para proteger la salud y la asistencia social, ¿por qué no pedir una contribución extraordinaria a quienes concentran las mayores fortunas?.

Para sus críticos, la pregunta inteligente y sensata es: ¿vale la pena arriesgar una fuente permanente de ingresos estatales de los contribuyentes millonarios a cambio de una enorme recaudación que solo ocurrirá una vez?. El precio puede ser muy alto para California.

Un voto que va más allá del impuesto

La Proposición 40 no es una discusión entre ricos y pobres. Es también un debate sobre qué modelo fiscal quiere California.

Sus defensores creen que el estado puede utilizar parte de la enorme concentración de riqueza existente para proteger servicios esenciales y enfrentar los efectos de los recortes federales.

Sus opositores sostienen que California ya depende demasiado de los contribuyentes de altos ingresos y que un impuesto extraordinario podría terminar debilitando la misma base económica que financia los servicios públicos.

La LAO ofrece una conclusión que resume la incertidumbre: la medida podría producir decenas de miles de millones de dólares temporales, pero también podría generar una reducción permanente de algunos ingresos fiscales.

Y existe otro elemento que puede complicar todavía más el escenario electoral. La Proposición 42, también incluida en la boleta, busca prohibir nuevos impuestos estatales sobre determinados bienes personales y ciertos impuestos retroactivos. Si los votantes aprobaran esa medida y prevaleciera sobre la Proposición 40, el impuesto a los multimillonarios podría quedar sin efecto.

California tendrá que decidir en noviembre si quiere convertir una parte extraordinaria de la riqueza de sus multimillonarios en recursos públicos inmediatos.

Pero detrás del 5% hay una pregunta mucho mayor: ¿debe California cobrar una enorme suma una sola vez para proteger sus servicios públicos, aun cuando exista el riesgo de perder parte de los ingresos futuros?. La respuesta de los votantes determinará no solo cuánto pagan los multimillonarios, sino también cómo California enfrenta su próxima batalla presupuestaria.