Lluvias intensas, inundaciones, erosión costera y problemas de transporte podrían golpear al estado entre diciembre y marzo. San José y el Área de la Bahía tampoco están fuera de peligro.
California se prepara para un invierno que podría ser mucho más húmedo de lo normal debido a un fenómeno de El Niño que, según el científico climático Daniel Swain, podría alcanzar una intensidad excepcional.
El especialista, investigador de la Universidad de California y del National Center for Atmospheric Research, advierte que el fenómeno no significa que California vaya a sufrir un desastre inevitable, pero sí aumenta varios riesgos que las autoridades y las comunidades deben comenzar a tomar en serio.
“Este no es un desastre inminente”, señaló Swain. Sin embargo, también sostuvo que existe suficiente información para justificar desde ahora medidas de prevención, precisamente porque todavía quedan meses antes de que se produzcan los impactos más fuertes.
¿CUÁNDO SE SENTIRÁ CON MAYOR FUERZA?
El Niño ya está presente y continuará fortaleciéndose. De acuerdo con Swain, el punto máximo del fenómeno probablemente ocurrirá entre octubre y diciembre, con noviembre como el mes de mayor intensidad. Después comenzaría a perder fuerza durante el invierno.
Pero existe una diferencia importante: el fenómeno puede alcanzar su máximo antes de que California experimente sus mayores consecuencias.
“Los impactos de El Niño, especialmente fuera de los trópicos, probablemente no serán hasta diciembre a través de marzo”, explicó Swain.
Por ello, el periodo de mayor atención para California será de diciembre a marzo, cuando aumentaría el riesgo de lluvias fuertes, inundaciones y problemas relacionados con el agua.
MÁS LLUVIA, PERO TAMBIÉN MÁS RIESGO
California podría enfrentar un invierno considerablemente más húmedo, especialmente en las regiones centrales y occidentales del estado.
Swain fue enfático: un El Niño fuerte no garantiza automáticamente un invierno lluvioso, pero un fenómeno de intensidad excepcional sí incrementa la posibilidad de precipitaciones por encima del promedio y de inundaciones tierra adentro.
Eso coloca bajo vigilancia no solamente a las zonas montañosas o cercanas a ríos. También aumenta el riesgo de inundaciones urbanas, un problema que puede afectar calles, viviendas, negocios y sistemas de transporte.
Para comunidades del Área de la Bahía, la preocupación es particularmente importante porque algunos sectores tienen conexión con estuarios y zonas influenciadas por las mareas.
SAN JOSÉ Y EL ÁREA DE LA BAHÍA
Aunque Swain identifica al sur de California como una de las regiones que podría recibir los efectos más fuertes, también advierte sobre áreas vulnerables del Área de la Bahía.
El especialista menciona específicamente sectores alrededor de San Francisco, Monterey, la bahía y los estuarios, donde una combinación de aumento temporal del nivel del mar, mareas altas y grandes tormentas podría generar inundaciones costeras.
Para San José, la preocupación se concentra especialmente en las áreas vinculadas al sistema de la Bahía de San Francisco y sus zonas de influencia mareal. El riesgo no significa que toda la ciudad vaya a inundarse, pero sí que determinados sectores bajos y próximos a cursos de agua pueden quedar más expuestos cuando coincidan lluvias intensas con niveles elevados del agua.
La combinación será especialmente delicada durante noviembre y diciembre, cuando se esperan niveles del mar temporalmente más altos y también pueden presentarse tormentas invernales y mareas astronómicas elevadas.
CARRETERAS, FERROCARRILES Y COSTAS EN RIESGO
Las consecuencias no terminarían en el agua. El aumento de las tormentas y las grandes olas puede acelerar la erosión de playas, carreteras, parques costeros, puertos y vías ferroviarias.
Swain señaló como ejemplo la situación de la carretera Pacific Coast Highway y la línea ferroviaria de Amtrak en el sur de California, donde la erosión ya representa un problema. También advirtió que algunos corredores de transporte podrían enfrentar interrupciones prolongadas.
En el Área de la Bahía, las autoridades deberán prestar especial atención a carreteras bajas, puentes, drenajes, zonas cercanas a estuarios y sectores urbanos susceptibles a inundaciones.
¿Y LA SIERRA NEVADA?
Swain explica que la Sierra Nevada podría recibir precipitaciones superiores al promedio, pero el calentamiento global puede hacer que parte de esa precipitación caiga como lluvia en lugar de nieve.
Un invierno húmedo y relativamente cálido podría producir abundante nieve solamente en las zonas de mayor elevación, mientras que las áreas más bajas podrían recibir más lluvia.
Esto es importante para California porque la nieve de Sierra Nevada funciona como una reserva natural de agua para los meses posteriores.
¿QUÉ SE PUEDE HACER?
La primera respuesta es prepararse antes de que lleguen las tormentas.
Las ciudades y condados deberían revisar sistemas de drenaje, limpiar alcantarillas y canales, identificar puntos críticos de inundación, proteger infraestructura vulnerable y establecer rutas alternativas de transporte.
Los residentes pueden hacer su parte revisando sus viviendas, limpiando canaletas, evitando arrojar basura a los desagües, preparando suministros de emergencia y conociendo las rutas de evacuación.
Swain recomienda además que las personas que viven en zonas de riesgo consideren adquirir un seguro contra inundaciones. En California, advierte, menos del 2% de las personas cuenta con este tipo de cobertura.
Pero la prevención debe ir más allá de este invierno. El científico recuerda que El Niño no puede ser controlado ni detenido, porque forma parte del sistema natural del clima. Lo que sí puede hacerse es reducir el calentamiento climático y preparar mejor las comunidades para los extremos.
“No podemos prevenir El Niño, pero podemos prepararnos”, resume Swain.
La advertencia, por tanto, no es para entrar en pánico. Es para actuar a tiempo. Octubre y noviembre marcarán el posible pico del fenómeno; diciembre a marzo será el periodo de mayor atención para California. La diferencia entre una temporada difícil y una emergencia mayor puede estar, en buena medida, en lo que las ciudades y las familias hagan antes de que llegue la primera gran tormenta.


